La reunión de Gabinete de este lunes 5 de octubre no será un encuentro protocolario más. Se desarrollará bajo la sombra de un distanciamiento que ya es público y que ha endurecido el clima interno del Gobierno nacional. El Presidente Javier Milei y la senadora Patricia Bullrich, presidenta del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, mantienen un diálogo directo interrumpido desde septiembre, según confirmaron fuentes oficialistas. Aunque ambos mantienen contacto dentro de los canales generales del oficialismo, no han conversado personalmente en los últimos días, en un contexto de creciente malestar por las diferencias públicas expresadas por la referente del espacio.
Un conflicto que escaló en los medios
El episodio que abrió la última escalada fue la discusión en torno al Presupuesto 2027 y los cambios sobre Discapacidad. Bullrich aseguró que no había sido informada del contenido de esos artículos pese a integrar la mesa política, cuestionó públicamente la coordinación interna y apuntó contra el Ministerio de Economía. La tensión se profundizó cuando la senadora contradijo públicamente al jefe de Gabinete, Diego Santilli, sobre si el tema había sido discutido previamente. Si bien el Gobierno terminó admitiendo problemas de coordinación y abrió una negociación para modificar el esquema, en Balcarce 50 se cuestionó con dureza que la disputa se trasladara a los medios.
A ese capítulo se sumaron otros gestos interpretados como señales de diferenciación política, como la publicación de un video con una canción de Lali Espósito horas después de las críticas por Discapacidad. Más recientemente, la tensión volvió a crecer con la Ley de Tierras, donde Bullrich cuestionó la estrategia gubernamental de avanzar legislativamente mientras continúa abierta la discusión judicial, un planteo que choca con la exploración iniciada por la Casa Rosada tras el fallo de la Corte Suprema.
El costoso límite de la ruptura
Puertas adentro, el clima se ha endurecido. Funcionarios cercanos a la conducción cuestionan que Bullrich continúe haciendo públicas diferencias sobre decisiones del Ejecutivo, después de que distintos integrantes de la mesa política le pidieran que los desacuerdos se procesen internamente. Sin embargo, la preocupación del oficialismo tiene un límite concreto: la Casa Rosada no quiere abrir una ruptura con la presidenta de su bloque en el Senado. Bullrich conserva un rol central en la negociación de proyectos y en el vínculo con aliados de la Cámara Alta, donde el Gobierno necesita ampliar su base para aprobar reformas clave. Por eso, la decisión sigue siendo contener la discusión pública, pese al deterioro palpable de la relación.
El conflicto se cruza inevitablemente con la arena electoral. En las últimas horas, Bullrich fue explícita sobre sus aspiraciones al sostener que todavía quiere ser presidenta y que esperará la evolución del escenario antes de decidir su rol en 2027. Esas declaraciones fueron recibidas con especial incomodidad en sectores cercanos a Milei, que consideran inconveniente abrir ahora una discusión sobre una candidatura alternativa dentro del propio oficialismo. Hasta hace semanas, Bullrich era mencionada como una de las posibilidades para acompañar a Milei en una eventual fórmula, alternativa que, aunque aún presente en conversaciones internas, ve reducido su margen tras los sucesivos desmarques públicos.
El Gobierno busca contener por ahora el conflicto sin resolver la diferencia de fondo. Milei y Bullrich no han retomado el vínculo directo, los cuestionamientos internos aumentan y distintos funcionarios ya describen la situación como un punto límite en la relación. Al mismo tiempo, la Casa Rosada calcula que una ruptura tendría costos legislativos y electorales demasiado altos. La estrategia, por ahora, es sostener una convivencia forzada mientras se define el camino en el Senado y el complejo armado político de cara a 2027.
Fuente: LDT G – tucumandespierta




