El 21 de junio de 2026, un sondeo realizado por la consultora Sociología y Mercado reveló que el 75 % de los tucumanos posee al menos un compromiso financiero activo. La encuesta, que comparó datos con la medición del año anterior, indica que solo el 25,3 % de la población declara estar libre de deudas, frente al 32 % registrado en 2025.
Según Roxana Laks, psicóloga, máster en Sociología Aplicada y directora de la consultora, el endeudamiento en la provincia está ligado a la subsistencia y al consumo corriente, no a la adquisición de bienes como automóviles o viviendas. «La gente no se endeuda para un auto o una casa, lo hace para cubrir los gastos de la vida cotidiana», puntualizó la especialista.
El estudio muestra que el 80 % de los hogares de los segmentos socioeconómicos bajos y medios mantiene algún tipo de pasivo financiero. Entre los instrumentos más utilizados, las tarjetas de crédito encabezan la lista con un 41,5 % de los encuestados que declara saldos financiados, seguidos por los préstamos personales o créditos bancarios tradicionales (27,8 %) y la compra en cuotas en comercios (17,8 %).
El fenómeno más significativo fue el aumento del recurso a la informalidad. Ante las altas tasas de interés de los bancos tradicionales y una provincia donde el 50 % de los asalariados trabaja en la economía informal, crecieron los préstamos entre familiares y amigos, y otras formas de financiamiento no regulado.
El panorama macroeconómico continúa afectando la economía de los hogares tucumanos, evidenciando la necesidad de políticas que mitiguen el costo del crédito y fortalezcan la inclusión financiera, especialmente en los sectores más vulnerables.


