La noche del Monumental dejó mucho más que goles y polémicas en el tablero. Independiente Rivadavia cayó 3-1 ante River, conducido por Leonardo Ponzio, pero lo que realmente sacudió los pasillos del Libertador de América fue la explosión de Daniel Vila, presidente del conjunto mendocino, quien no dudó en cargar contra el arbitraje de Nicolás Ramírez con una dureza poco habitual en el fútbol argentino.
La furia de Vila en la zona mixta
Tras el pitido final, Vila se despachó con una serie de declaraciones que sacudieron al ambiente. «Me voy muy caliente», admitió el mandatario, y sin dejar margen para la diplomacia sentenció: «Obviamente que con el arbitraje. No con los jugadores, los jugadores la verdad es que jugaron un partidazo. No con el rival, porque también jugó un partidazo. Pero el árbitro es un bandido». Su enojo no fue un arrebato aislado, sino el clímax de una frustración que venía gestándose durante todo el encuentro.
El recuerdo de la Copa Argentina y el choque con Beligoy
Vila no se limitó a la crítica puntual del partido del domingo y llevó la discusión a un terreno aún más conflictivo. Hizo referencia a la final de la Copa Argentina 2025, cuando el mismo Ramírez le echó dos jugadores a Independiente Rivadavia en la derrota frente a Argentinos Juniors, un episodio que el presidente mendocino considera determinante en el resultado. «Si miramos la Copa Argentina, lo que hizo, que es de público conocimiento… no hace falta que lo diga yo. Hoy la verdad que nos inclinó la cancha; todo el tiempo para un solo lado el árbitro. No quiero que nos dirija más. Él y el jefe de los árbitros, otro bandido», disparó, apuntando también a Federico Beligoy, director nacional de arbitraje de la AFA.
El dirigente también valoró el rendimiento de su equipo y dejó en claro que la cuestión no pasaba por la performance de los jugadores. «No voy a pedir nada, es un partido. Si quiere dirigir, que siga dirigiendo. El equipo jugó muy bien. Podríamos haber llegado al empate con ese tiro que pegó en el palo. Pero bueno, es muy difícil dar vuelta a un resultado cuando jugamos contra 12», reflexionó con amargura. El cierre de Vila fue aún más contundente: «Muchísima bronca, por todo lo que se trabaja durante la semana, lo que trabaja el cuerpo técnico y los jugadores para que después venga un pelotudo como este y haga desastres. Yo tenía la esperanza, en el fondo, de que Ramírez esta vez se redimiera del papelón que hizo en la Copa Argentina el año pasado, pero no, se ve que no».
El episodio reabre el debate sobre la institucionalidad arbitral en el fútbol argentino y pone a la AFA en posición incómoda, con un presidente de club expresando públicamente su desconfianza hacia el sistema de designaciones. La pulseada entre Vila y el cuerpo arbitral no tiene fecha de resolución, pero promete seguir dando que hablar en las próximas semanas.

