La imagen resulta difícil de creer: un hombre detenido por presuntamente transportar estupefacientes dentro de su propio cuerpo, una práctica conocida en el mundo del narcotráfico como capsulero o mula, logró evadir la custodia de Gendarmería Nacional mientras se encontraba internado en el Hospital Ángel C. Padilla, en San Miguel de Tucumán. El episodio, que comenzó a conocerse durante la tarde del viernes 18 de septiembre, generó de inmediato un operativo conjunto entre Gendarmería y la Policía de Tucumán para intentar dar con el paradero del prófugo.
La modalidad del capsulero y su presencia en Tucumán
La figura del capsulero es una de las más complejas dentro del tráfico de drogas en la región noroeste argentino. Se trata de personas que ingieren paquetes con sustancias ilícitas —generalmente cocaína o heroína— con el objetivo de transportarlas a través de fronteras y puntos de control. Esta modalidad resulta particularmente difícil de detectar para las fuerzas de seguridad, ya que el cuerpo humano se convierte en el vehículo del contrabando. En Tucumán, la ruta del narcotráfico tiene una relevancia estratégica por su cercanía a zonas de producción en Bolivia y Perú, y por los corredores terrestres que conectan con el centro del país. La detención del boliviano en cuestión respondía precisamente a esa lógica investigativa, y su fugó del centro de salud ha puesto en evidencia las vulnerabilidades del dispositivo de custodia.
Operativo de búsqueda y preguntas sin respuesta
Tras conocerse la evasión, tanto Gendarmería Nacional como la Policía de Tucumán activaron un operativo de búsqueda que incluye el despliegue de patrullajes en la zona del hospital y sus alrededores. Sin embargo, la pregunta que resuena con fuerza en el ámbito institucional es una: cómo logró el detenido burlar la custodia en un entorno hospitalario donde debería estar bajo estricto control. Las autoridades deberán determinar si existieron negligencias, fallas en los protocolos de resguardo o responsabilidades concretas por parte de los efectivos asignados a la custodia del sujeto. El hospital, que funciona como centro de salud pública de referencia en la capital tucumana, se convirtió de manera inadvertida en el escenario de una fuga que pone en jaque la seguridad institucional.
El caso no solo plantea interrogantes operativos, sino también un debate necesario sobre los estándares de custodia de personas detenidas en establecimientos de salud. La experiencia en otras jurisdicciones muestra que la custodia hospitalaria requiere protocolos específicos que difieren de los aplicados en comisarías o centros de detención, y cualquier deficiencia en su aplicación puede derivar en situaciones como la ocurrida. Las implicancias políticas son claras: el gobierno provincial y las fuerzas federales deberán dar cuentas ante la opinión pública sobre cómo se produjo este episodio y qué medidas se adoptarán para evitar que se repita.
Mientras el operativo continúa, la comunidad de Tucumán espera respuestas. La fuga de un presunto capsulero bajo custodia federal no es un hecho menor: es un fallo institucional que merece una investigación profunda, transparente y pronta.
Fuente: LDT G – Contexto Tucumán




