Un sismo de magnitud 3,2 en la escala de Richter sacudió este lunes la provincia de Tucumán, con un epicentro ubicado a apenas 29 kilómetros al noroeste de San Miguel de Tucumán. El registro, confirmado por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), ocurrió a las 13:27 horas y alcanzó una profundidad de 28 kilómetros, según las coordenadas 26,704° de latitud sur y 65,477° de longitud oeste. La proximidad del fenómeno a la capital provincial generó inmediata inquietud entre los vecinos, aunque por el momento no se reportaron daños materiales ni personales.
Un epicentro en las puertas de la ciudad
La cercanía del epicentro a la zona urbana más poblada de la provincia es el dato que captó la atención. A menos de 30 kilómetros del centro de San Miguel de Tucumán, el movimiento también se localizó a 53 kilómetros al norte de Monteros y a 61 kilómetros al sudeste de Colalao del Valle. Esta distribución geográfica sitúa el evento en un radio de influencia que abarca varias localidades del área metropolitana y el Valle de Tafí, una región con una historia sísmica particular que siempre mantiene en alerta a los organismos técnicos.
Magnitud versus percepción: un fenómeno complejo
Los especialistas del INPRES recuerdan que la magnitud de un sismo, por sí sola, no determina cómo será percibido en superficie. Factores como la profundidad del hipocentro —en este caso, 28 kilómetros—, la distancia respecto del epicentro y las características geológicas del terreno y de las construcciones influyen decisivamente en la intensidad sentida. Hasta el momento, el reporte oficial no consigna una intensidad en la escala Mercalli Modificada, ni detalla en qué localidades específicas pudo haberse percibido con mayor fuerza. La falta de este dato refleja la complejidad de monitorear eventos de baja magnitud en tiempo real.
Este evento se inscribe en la actividad sísmica normal de la región, que forma parte del denominado «Cinturón de Fuego del Pacífico» en su extensión sudamericana. Tucumán, aunque no es la provincia de mayor actividad sísmica de Argentina, registra movimientos telúricos con cierta frecuencia, muchos de ellos imperceptibles para la población. Sin embargo, cada registro cercano a centros urbanos importantes sirve como recordatorio de la necesidad de mantener protocolos de prevención y construcción antisísmica actualizados, especialmente en un contexto donde la urbanización avanza sobre áreas con potencial actividad geológica.
Fuente: LDT G – tucumandespierta

