El amor por los colores no siempre entiende de lógicas, y el caso de David Trezeguet es, sin lugar a dudas, uno de los más conmovedores de la historia reciente del fútbol argentino. Campeón del mundo con Francia en 1998, formado en las inferiores de Platense y con un palmarés envidiable en el fútbol europeo, el delantero tomó una decisión que le costó caro en lo personal pero lo inmortalizó en Núñez: ponerse la Banda Roja cuando el club atravesaba el momento más oscuro de su historia, tras el inédito descenso a la Primera Nacional.
Un divorcio acelerado por la pasión millonaria
En diálogo con la prensa, el franco-argentino reveló detalles íntimos de aquel proceso que conmocionó su vida privada. «En 2010, yo ya estaba en pleno divorcio y al tiempo me trasladé a Emiratos Árabes en una idea de ver qué pasaba», comenzó explicando Trezeguet. Sin embargo, el interés concreto desde River en noviembre de 2011 precipitó los acontecimientos de manera irreversible. Su entonces esposa, la española Beatrice Villalba —con quien se había casado en el año 2000 en la imponente Catedral de Mónaco—, se negaba rotundamente a mudarse a Buenos Aires.
Para David, la posibilidad de vestir la camiseta del equipo de sus amores fue más fuerte que cualquier planteo familiar. «Cuando vino lo de River, no hubo reflexión mía de compartir este pensamiento hacia mi mujer en ese momento. Fue un: ‘Me voy a River y me voy a Argentina’. No hubo modo. Al mes firmé el acuerdo de divorcio», confesó con una franqueza que grafica la magnitud de su sacrificio. El goleador dejó de lado el glamour del fútbol internacional para meterse de lleno en el Ascenso, impulsado por un sentido de pertenencia que pocos jugadores de su jerarquía han demostrado.
El barro, los goles y la vuelta al Monumental
«Yo quería cumplir mi sueño y estaba la parte de mis viejos también. Porque no era solo River, era Argentina, el momento que estaba viviendo River…», argumentó el Rey David, dejando en claro que su decisión no respondía a un capricho sino a una convicción profunda. Y remató sin titubeos: «No hubo reflexión de mi lado, yo me vine a River porque quería cumplir mi sueño».
El resto, como suele decirse, es historia conocida. Trezeguet fue pieza angular del equipo dirigido por Matías Almeyda que logró el retorno a la máxima categoría. Disputó el campeonato a un nivel extraordinario, aportó 18 goles en 37 partidos y se consagró como el gran héroe de la tarde en que River selló su vuelta a Primera en el Monumental, con un doblete inolvidable frente a Almirante Brown. Aquella etapa, en la que resignó su matrimonio y su confort para ayudar al Millonario, fue resumida por el propio David con una frase que ilustra a la perfección la intensidad de aquellos meses: «Fueron seis meses de una locura extrema». Una locura que, a más de una década de distancia, el hincha de River jamás olvidará y que pronto volverá a ser objeto de homenajes cuando se cumpla un nuevo aniversario de aquel retorno histórico.
Fuente: LDT – Deportes – ole

