Un inusual episodio de pasión futbolera se registró recientemente cuando un padre, fervoroso hincha de San Martín de Tucumán, rompió un cartel alusivo a Atlético Tucumán en el aula de su hijo. El incidente, que trascendió rápidamente, puso de manifiesto una vez más la intensa rivalidad que se vive entre los dos clubes más grandes de la provincia, incluso en los ámbitos menos esperados. Aunque el lugar exacto del suceso no ha sido especificado, la noticia resuena en toda la comunidad tucumana.
La pasión por los colores de ‘El Ciruja’ o ‘El Decano’ es parte del ADN tucumano, un sentimiento que se transmite de generación en generación y que, en ocasiones, puede desbordar los límites de la cancha. En este caso particular, la presencia de simbología del equipo rival en un espacio educativo generó una reacción que, lamentablemente, escaló hasta el punto de dañar propiedad dentro del ámbito escolar.
Este tipo de situaciones invita a la reflexión sobre cómo se gestiona y expresa la pasión deportiva, especialmente cuando involucra a menores y se da en entornos educativos. Si bien el fútbol genera emociones vibrantes y un sentido de pertenencia inigualable, la convivencia pacífica y el respeto por las normas de cada institución deben prevalecer para evitar que la efervescencia del clásico tucumano derive en acciones controvertidas.
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