El caso de Santiago Emanuel Villafañe, alias «Cara i Gota», ha puesto en evidencia no solo los niveles de violencia en el barrio Oeste II de San Miguel de Tucumán, sino también las contradicciones del sistema judicial. Imputado por amenazas coactivas y disparos contra una familia, la Fiscalía solicitó prisión preventiva, pero el juez solo dispuso arresto domiciliario, una decisión que ha generado rechazo.
Una noche de terror en Oeste II
Según la investigación, el 30 de agosto, Villafañe habría llegado acompañado por nueve personas al playón debajo del edificio donde vivía la víctima. Tras ser descubierto, habría gritado: «Más vale que levantés la denuncia o vamos a entrar a la casa a matarlos a todos, uno por uno». Acto seguido, disparó al menos dos veces contra la vivienda, impactando cerca de una ventana.
La respuesta judicial que genera polémica
Pese a la gravedad de los hechos y a que Villafañe tiene otra causa por homicidio agravado, el juez solo ordenó 22 días de arresto domiciliario. La Fiscalía impugnó la medida, argumentando que no neutraliza el riesgo de entorpecimiento de la investigación, especialmente porque las amenazas buscaban que la víctima retirara la denuncia. Sin embargo, el juez rechazó el recurso, manteniendo una decisión que muchos consideran insuficiente.
El caso no solo revela la violencia en Oeste II, sino también las fisuras en un sistema judicial que, en ocasiones, parece no dimensionar el peligro que representan individuos como Villafañe.
Fuente: LDT G – Contexto Tucumán

