Aníbal Moreno atraviesa un momento decisivo en River Plate. Casi un año después de su llegada al club, y tras superar una discopatía lumbar que lo mantuvo alejado de las canchas durante un mes y medio, el volante central se prepara para una prueba de fuego: ser el eje único del mediocampo en el partido ante Racing, en un Monumental que vibrará con el clásico.
La oportunidad bajo la mirada de Ponzio
La lesión de Fausto Vera, quien no estará disponible hasta después del superclásico, abre la puerta para que Moreno ocupe un lugar protagónico. El interinato de Leonardo Ponzio ya le dio una chance en el regreso ante Belgrano en Córdoba, donde el «Colo» respondió con solvencia: ordenó el juego, priorizó la circulación y mostró una versión pragmática y efectiva, quizás su mejor desempeño con la camiseta millonaria.
De los altibajos a la consolidación
Moreno llegó a River con expectativas, pero su camino no ha estado exento de sombras. Errores puntuales, como un saque rápido mal ejecutado ante Tigre o una pérdida en Victoria que derivó en gol, lo pusieron bajo la lupa. Enfrentamientos anteriores contra el propio Racing también dejaron momentos para olvidar, aunque salvados por sus compañeros. Sin embargo, su compromiso nunca se cuestionó, llegando a jugar una final con un desgarro reciente, gesto que le valió el reconocimiento de la hinchada.
Los números que respaldan al «Colo»
Las estadísticas reflejan el perfil completo que Moreno puede aportar. En el año acumula alrededor de 100 quites, más de 150 duelos ganados y una precisión de pase cercana al 85%. Es un jugador de volumen: en sus primeros 20 partidos de Liga ya registraba 97 recuperaciones, demostrando su capacidad para cortar jugadas rivales y dar inicio a la transición ofensiva de River.
Su aporte no es solo defensivo. Supera los 20 pases clave en el año y participa constantemente en la construcción con apoyos cortos y cambios de orientación. Su punto débil ha sido la efectividad en la definición, pero su combinación de recuperación, duelo y precisión lo convierten en una pieza estable. Puede sostener la intensidad defensiva sin perder la posesión, ofreciendo una salida segura cada vez que River necesita recomenzar.
Ahora, con la confianza de Ponzio y en un partido de alto voltaje, Aníbal Moreno tiene por delante la gran oportunidad que esperaba en River: demostrar que aquellos traspiés fueron solo excepciones y que está listo para ser el hombre clave en el mediocampo.
Fuente: LDT – Deportes – ole






