El tango, esa pasión que late en el corazón de la cultura argentina, volvió a respirar con fuerza tucumana. En el marco de la 66ª edición del prestigioso Septiembre Musical, el ciclo «Los Jueves de Milonga» ofreció una noche memorable que tuvo como eje la voz cálida y experimentada de Mariela Acotto. El encuentro, que se desarrolló el pasado jueves 1 de octubre en el Punto Digital del Ente Cultural, transformó el espacio en una auténtica pista de baile social donde principiantes y expertos se dieron cita bajo el hechizo del dos por cuatro.
Una voz con trayectoria internacional
Mariela Acotto no es una cantante más; es una embajadora del tango con sello local. Con una carrera que la ha llevado desde los escenarios de Tucumán y Córdoba hasta los de Buenos Aires y Europa, su presencia le otorgó a la milonga un peso artístico singular. En declaraciones a la prensa, se ha referido al tango como un lenguaje universal de emociones. Su recorrido incluye presentaciones junto a la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto y giras por España y Francia, donde presentó «Acottango», disco grabado junto al guitarrista Carlos Podazza.
Un reconocimiento que se gana a pulso
La trayectoria de Acotto está respaldada por distinciones que honran su arte. Fue galardonada con el premio a la Voz Femenina del Tango por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y también recibió el Premio Mercedes Sosa en la misma categoría. Estos reconocimientos no son solo trofeos, sino el reflejo de una dedicación que trasciende los escenarios y se arraiga en la identidad cultural de la provincia. Su participación en esta milonga se inscribe así en un diálogo constante entre el artista consagrado y la comunidad que la vio nacer.
La velada no estuvo solo centrada en el espectáculo, sino también en la experiencia participativa. La docente Sara Rueda estuvo a cargo de las clases y prácticas de baile, invitando a todos los presentes, sin importar su nivel, a soltarse y sentir la música. Esta combinación de concierto en vivo y baile social es la esencia de «Los Jueves de Milonga»: un espacio donde el tango deja de ser solo un género para escuchar y se convierte en una vivencia corporal y colectiva. Más allá de un evento aislado, estos encuentros semanales tejen una red de afectos y tradición que fortalece el tejido cultural local, demostrando que el tango, en Tucumán, está más vivo que nunca.

