La salida de un jugador de un club grande como River Plate puede ser dolorosa, pero para Maximiliano Meza, la forma en que se dio fue un golpe bajo que aún resuena. El volante, hoy figura en Independiente, no se guardó nada al relatar la experiencia de haber sido apartado del plantel principal y confinado a entrenar en un predio alejado, incluso en condiciones que califica de humillantes.
El «container» que marcó un antes y un después
La decisión de apartar a un grupo de futbolistas del primer equipo de River, especialmente en plena Copa del Mundo, generó malestar. Meza, quien supo vestir la camiseta de la Selección Argentina en Rusia 2018, fue uno de los afectados. «No merecía lo que sucedió», declaró con contundencia en una entrevista con TyC Sports, añadiendo que «por rendimiento uno acepta ser apartado pero no en un container». El volante fue claro: al llegar a esa situación, le pidió a su representante que lo sacara de allí porque «no iba a aguantar». Reconoce su autocrítica respecto a su paso por el club de Núñez, admitiendo que no cumplió las expectativas que tenía al llegar, afectadas por lesiones y la alta exigencia del club.
La comunicación de la decisión también fue un punto de fricción. Meza relató que hasta último momento creía ir a la pretemporada, pero le informaron que correría de atrás ante la llegada de refuerzos. Su representante intentó revertir la situación, pero la decisión ya estaba tomada. El volante cuestionó el manejo dirigencial, señalando que en un momento el club no podía ni armar un partido de fútbol por tener solo 15 jugadores disponibles. «Nosotros hubiéramos estado dispuestos a ayudar a los compañeros y podría haber sido de otra manera», reflexionó.
Un balance agridulce y un consejo ignorado
A pesar de la amarga experiencia final, Meza hizo un balance general de su paso por River, calificándola como una «experiencia que disfruté mucho» y destacando la calidad humana del club. Incluso, confesó que Martín Demichelis, antes de su llegada a River, le había pedido que no fichara por el Millonario cuando ambos estaban en el fútbol mexicano.
El día a día en el predio de Cantilo, donde se entrenaba el grupo apartado, distaba mucho de ser ideal. «Ahí no estaban dadas las condiciones para hacer una pretemporada», explicó Meza. Describió un escenario precario, con una carpa en invierno, pocas bicicletas y la ausencia de un gimnasio. La gente del predio, según el volante, les ofreció el «container» como lugar de entrenamiento, equipado con ducha, tras gestiones del utilero. Una situación que, sin dudas, dejó una marca imborrable en su memoria.
Fuente: LDT – Deportes – ole

