El Gobierno británico respondió este viernes de manera directa a los anuncios del presidente Javier Milei sobre las Islas Malvinas y dejó en claro que sus Fuerzas Armadas permanecen “en alerta las 24 horas del día, los siete días de la semana” para proteger los intereses del Reino Unido. El cruce diplomático marcó un nuevo punto de tensión en la histórica disputa de soberanía por el archipiélago del Atlántico Sur.
La respuesta de Londres
Desde Downing Street, un portavoz calificó de “inquebrantable” la posición británica y afirmó que el primer ministro Andy Burnham “apoya plenamente el deseo de los isleños de seguir siendo un territorio británico de ultramar”. Consultado sobre la capacidad de defensa del territorio, el vocero fue tajante: “Seguirán siendo británicas mientras los isleños lo deseen”.
El ministro de Defensa, Wes Streeting, también salió a la escena y minimizó los dichos del mandatario argentino: “Las declaraciones de Milei dicen más sobre la política interna de Argentina que sobre las Islas Malvinas. Las Malvinas son británicas porque los isleños eligen ser británicos. Nuestro compromiso es absoluto e inquebrantable”. En la misma línea, el canciller Ed Miliband sostuvo que el derecho de autodeterminación de los habitantes es “primordial” y que Londres lo defenderá con firmeza.
Los anuncios de Milei y el eje petrolero
La reacción británica llegó después de la cadena nacional en la que el Presidente ratificó que las islas son “histórica y legalmente argentinas” y sostuvo que “la causa Malvinas no pertenece a un gobierno; es una causa nacional”. Sus medidas centrales fueron:
- Sanciones contra las empresas que participen de la explotación petrolera en el archipiélago.
- La construcción de una base militar conjunta en Ushuaia, uno de los puntos continentales más cercanos a las islas.
- Una alerta sobre el proyecto de la israelí Navitas y la británica Rockhopper, que podría inaugurar la extracción de crudo en las aguas en disputa.
“Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar”, advirtió Milei. Otra fuente de Downing Street desestimó la advertencia y defendió el supuesto derecho de los isleños a explotar sus recursos naturales.
El marco jurídico y el papel de Estados Unidos
La Argentina sostiene que el principio de autodeterminación no resulta aplicable al caso, porque la población originaria fue expulsada en 1833 y reemplazada por habitantes implantados por la potencia ocupante. La controversia está reconocida por la Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, de 1965, que instó a ambas partes a negociar una solución pacífica.
Mientras tanto, la posición de Estados Unidos volvió al centro de la escena tras la negativa de Donald Trump a confirmar si respaldaría al Reino Unido ante un eventual nuevo conflicto. Washington reconoce la administración británica de facto, pero mantiene neutralidad sobre la soberanía que reclama la Argentina.




