Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo la victoria en la segunda vuelta presidencial de Brasil tras dar vuelta un resultado inicialmente adverso en la primera vuelta. Con el 99,79% de los votos escrutados por el Tribunal Superior Electoral (TSE), el mandatario consolidó su triunfo con el 51,76% de los sufragios válidos.
Lula alcanzó 64.093.998 votos, superando por un estrecho margen al senador de derecha Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), quien obtuvo el 48,24% con 59.735.422 sufragios. El escrutinio también registró 4.145.324 votos nulos o en blanco.
Claves de la remontada y una jornada atípica
En los comicios del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro había liderado con el 47,03% de los votos frente al 45,16% de Lula. Durante las tres semanas de campaña hacia el balotaje, el actual presidente articuló una estrategia centrada en los logros económicos de su gestión y el peso del voto en el exterior.
La jornada electoral estuvo marcada por denuncias presentadas por la campaña de Lula sobre problemas e incidentes en el transporte público en varias ciudades. Ante la gravedad de los hechos, el juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal, dictó una medida inédita extendiendo el horario de votación por dos horas adicionales, hasta las 19:00 horas, en todo el territorio brasileño.
El peso determinante del voto exterior
Tal como ocurrió en la primera vuelta, el voto en el extranjero respaldó mayoritariamente la reelección de Lula. El oficialismo se impuso en ciudades clave como Buenos Aires, Madrid, París y Lisboa, consolidando una ventaja que resultó decisiva en un escenario de alta paridad nacional.
