A 44 años del desembarco del 2 de abril de 1982, la huella tucumana en la Guerra de Malvinas puede medirse con una precisión que costó décadas de trabajo: más de 400 combatientes vinculados con la provincia participaron del conflicto del Atlántico Sur y 24 murieron defendiendo la soberanía. Detrás de las cifras hay familias que esperaron, vigilias que se repiten y una memoria que Tucumán sostiene en escuelas, monumentos y ceremonias de todos sus municipios.
Una cifra que se corrigió con investigación y ADN
El número exacto de hombres vinculados con Tucumán que actuaron en 1982 varía según el criterio: lugar de nacimiento, residencia al momento de la convocatoria o radicación posterior. Por eso la formulación más rigurosa es “más de 400”. El registro nacional reúne 23.859 veteranos de todo el país, sin desglose por provincia. Con los caídos ocurrió algo similar: durante años se habló de 23 y hasta de 25. La investigación histórica estableció que Mario Enrique Flores era cordobés y que Omar Madrid no correspondía a la nómina provincial, mientras el cotejo de ADN identificó en el cementerio de Darwin a tres soldados del Ejército —hijos de familias que habían emigrado a Buenos Aires tras el cierre de los ingenios—: Andrés Aníbal Folch, Julio César Segura y Manuel Alberto Zelayarán.
De los 24 caídos, 21 integraban la tripulación del crucero ARA General Belgrano, hundido el 2 de mayo de 1982 por dos torpedos del submarino nuclear británico HMS Conqueror. Ese ataque dejó 323 argentinos muertos, casi la mitad de las 649 bajas nacionales de la guerra. También perdura la historia singular del marinero Miguel Ángel González, de Monteagudo, departamento Simoca: es el único tucumano caído cuyo cuerpo pudo ser recuperado y sepultado en su pueblo natal.
Presencia provincial en todos los frentes
La participación tucumana no se limitó al Belgrano. Hubo comprovincianos en el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea; conscriptos de 18 o 19 años, suboficiales, oficiales, comandos, buzos tácticos y pilotos. Entre los nombres que sobresalen:
- Diego García Quiroga Aráoz, teniente buzo táctico e intérprete, herido el 2 de abril durante el avance sobre la residencia del gobernador británico.
- José Ramón Cardillo, suboficial de la Armada que asumió responsabilidades tras la caída de Pedro Giachino y logró la rendición del bastión sin muertos británicos.
- Marcelo Anadón, integrante de la Compañía de Comandos 601 y protagonista del combate del puente Murrell.
- Luis “Tucu” Cervera, piloto de aviones A-4 Skyhawk condecorado con la Medalla al Valor en Combate.
El conflicto duró 74 días y dejó 649 argentinos muertos: 323 en el hundimiento del General Belgrano y 326 en las islas, el mar y el aire. En la provincia, la memoria vive en los centros de veteranos de San Miguel de Tucumán y Las Talitas, en las familias de los caídos y en calles y espacios públicos que llevan esos nombres. Cada 2 de abril, Tucumán reafirma una causa que atraviesa generaciones y que el país sostiene por vía diplomática: la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

