En el pulso vibrante de la capital tucumana, la Usina Cultural se transforma en un epicentro de innovación. Lejos de ser un espacio estático, este histórico edificio de San Martín 251 se reinventa como un laboratorio de ideas, lanzando una convocatoria abierta que promete dinamizar la escena creativa provincial. Hasta el 8 de octubre, gestores, artesanos, diseñadores y emprendedores culturales tienen una cita para dar vida a proyectos que cruzan los saberes tradicionales con las herramientas del mañana.
Un crisol donde lo ancestral dialoga con lo digital
La propuesta del Ente Cultural de Tucumán es audaz y refleja los tiempos que corren. No se trata solo de preservar oficios, sino de catapultarlos hacia nuevos horizontes. La convocatoria está estructurada en dos ejes principales que, lejos de oponerse, se potencian. Por un lado, se mantiene el firme compromiso con los talleres de saberes, oficios y expresiones artísticas, ese patrimonio vivo que define la identidad tucumana. Por el otro, se abre de par en par la puerta a la alfabetización digital, con un abanico de propuestas que incluye programación creativa, robótica educativa, desarrollo de videojuegos, animación digital e incluso inteligencia artificial aplicada a la cultura.
Espacios diseñados para la cocreación y la comunidad
La Usina no es un contenedor vacío, sino un ecosistema preparado para estimular la creatividad. Cada rincón de su sede tiene una vocación definida. El Espacio Lola Mora, con su aura histórica, se acondiciona para talleres, charlas íntimas y encuentros que buscan la chispa inicial de un proyecto. El Patio, en cambio, está destinado a la celebración y el intercambio directo con la comunidad, siendo el escenario natural para ferias culturales donde el público puede conectar con las manos que fabrican. Y luego está el Punto Digital, un núcleo tecnológico equipado con computadoras y elementos básicos para que la idea más abstracta pueda tomar forma tangible.
Pero la iniciativa va más allá de la formación individual. El espíritu colaborativo es la columna vertebral. Se planifican encuentros de co-working donde las ideas pueden contaminarse positivamente, clínicas para afinar proyectos, mesas de negocios culturales y rondas de vinculación que buscan tejer una red sólida dentro del sector. La meta es clara: generar cruces fértiles entre el artesano urbano y el desarrollador de videojuegos, entre el gestor cultural y el experto en inteligencia artificial. Se busca aprovechar el inmenso capital creativo disperso en la provincia y fortalecer su inserción en circuitos de producción y circulación más amplios y modernos.
Esta convocatoria, más que una simple invitación, es una declaración de principios. Señala el camino de una cultura viva, que no teme a la tecnología sino que la abraza como una herramienta más de expresión. Es una apuesta por la comunidad creativa tucumana, confiando en que su talento, cuando se nutre de espacios de encuentro y recursos adecuados, está destinado a brillar con luz propia. Los interesados en ser parte de este movimiento tienen tiempo hasta el 8 de octubre para postularse y completar el formulario disponible en línea, escribiendo así, juntos, un nuevo capítulo para la cultura provincial.
Fuente: LDT G – comunicaciontucuman

