El fútbol tiene memoria y también humor. Alfredo Berti, el técnico que convirtió a Independiente Rivadavia en la sensación del año, vuelve a pisar el Monumental tras ocho años de ausencia, un estadio donde nunca ganó como director técnico y que guarda, bajo sus tribunas, el recuerdo más doloroso de su carrera: la final de la Copa Libertadores 1996. La agenda lo cruza otra vez con River, y el Villano llega encumbrado: campeón de la Copa Argentina, octavista histórico en la última Libertadores y protagonista de la lucha por la cima de la anual.
La noche que Crespo borró el sueño caleño
Para entender el vínculo de Berti con Núñez hay que viajar treinta años atrás. Tras su paso por el Atlas de México, el volante central nacido en Empalme Villa Constitución llegó a préstamo al América de Cali con un contrato de apenas seis meses, pero le alcanzó para jugarse una final de América. Su personalidad y la experiencia acumulada en Newell’s, donde había sumado 23 partidos, lo instalaron de entrada entre los titulares del equipo caleño, que aún hoy lo recuerda con cariño: en 2019 estuvo cerca de dirigirlo y públicamente confesó su deseo de sentarse en su banquillo.
Del otro lado esperaba el River de Ramón Díaz en todo su esplendor. Aquella final quedó marcada por el error del arquero Óscar Córdoba y por el doblete histórico de Hernán Crespo en la revancha jugada en el Liberti. Berti fue titular los 90 minutos en los dos partidos, pero no pudo frenar la jerarquía millonaria. Después regresó a la Lepra, dueño de su pase, tuvo su ciclo en Boca y se retiró de forma prematura en 2001, condenado por las lesiones. Curiosidad estadística: nunca jugó un superclásico en el Monumental durante su etapa en el Xeneize.
El pizarrón tampoco le sonríe en Núñez
Como entrenador, Berti visitó tres veces el estadio de River y todavía no encontró la fórmula: perdió 0-1 dirigiendo a Newell’s en 2014 y sumó dos empates con Argentinos (1-1 y 0-0) entre 2017 y 2018. Sin embargo, el historial reciente le da argumentos para soñar: como local le ganó y le empató a River con Independiente Rivadavia, y en las semifinales de la Copa Argentina 2025 firmó el golpe más resonante de su carrera al eliminar por penales, en el Kempes, al equipo de Marcelo Gallardo. Aquella noche abrió el camino a la final que terminó en consagración ante Argentinos.
Sin los botines ni la melena de antaño, Berti volverá a caminar por el túnel del Monumental con una pequeña revancha en la agenda y una misión más grande: seguir impulsando a la Lepra mendocina hacia lo más alto del fútbol argentino. A sus espaldas carga tres décadas de historias; delante, noventa minutos para empezar a saldarlas.




