En un nuevo revés para su estrategia legal, Club Atlético Vélez Sarsfield no logró que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ordene la suspensión del partido entre Boca Juniors y Racing Club, correspondiente a los cuartos de final de la Copa Argentina. El Tribunal de Apelaciones del organismo rector rechazó este viernes el pedido urgente presentado por la institución de Liniers, ratificando así lo resuelto previamente por el Tribunal de Disciplina.
Un recurso declarado «inadmisible»
Los directivos de Vélez, en una presentación catalogada como de carácter urgente, argumentaron ante el Tribunal de Apelaciones la posibilidad de un «daño irreparable» si el encuentro entre Boca y Racing —programado para el domingo 11 de octubre en el estadio de Rosario Central— se disputaba antes de que se revisara su reclamo de fondo. Su justificación central radicaba en que, una vez jugado el partido, sería imposible revertir cualquier veredicto futuro. Para ello, se aferraron a una interpretación específica de los artículos 47.1, 58.b, 58.f y 59.2 del reglamento de la AFA.
Sin embargo, la respuesta fue contundente y técnica. El tribunal declaró «inadmisible» el recurso interpuesto, dejando sin efecto la solicitud de suspensión. Esto implica que la Copa Argentina continuará su curso normal, y el ganador del Boca-Racing avanzará a semifinales, independientemente del resultado del reclamo principal de Vélez, que aún sigue su curso.
El origen del conflicto y lo que viene
Este capítulo judicial se remonta a los octavos de final de la misma Copa Argentina, donde Boca Juniors eliminó a Vélez Sarsfield en la definición por penales. Inmediatamente después de ese partido, Vélez presentó una denuncia ante la AFA alegando que el equipo xeneize había alineado a seis futbolistas extranjeros, superando el límite de cinco establecido por el reglamento. Cabe destacar que uno de esos seis jugadores, Ángel Romero, permaneció en el banco de suplentes y no ingresó al campo de juego.
Veinte días después de la presentación, el Tribunal de Disciplina de la AFA emitió su fallo inicial: decidió mantener el resultado deportivo —es decir, la clasificación de Boca— pero impuso una multa económica al club de La Ribera. La sanción, calculada en el valor de mil entradas populares para el partido en cuestión, ascendió a aproximadamente 50 millones de pesos. No conforme con esta resolución, Vélez apeló la decisión, iniciando el proceso que ahora enfrenta este nuevo tropiezo en la instancia de apelaciones.
El camino para Vélez ahora se estrecha. Con la suspensión denegada, su única esperanza reside en que el Tribunal de Apelaciones, al revisar el fondo del asunto en una audiencia ordinaria (no urgente), revoque el fallo de Disciplina y aplique una sanción deportiva más severa a Boca, lo que en la práctica parece cada vez más improbable. El fallo de este viernes no solo allana el camino para el partido del domingo, sino que también marca un precedente sobre los límites de los recursos urgentes en el fútbol argentino.
Fuente: LDT – Deportes – 0264noticias

