Desde la noche del lunes 21 de septiembre, una familia del Sector 11 de Lomas de Tafí vive horas de angustia por la desaparición de su mascota. Fito Oviedo, un caniche blanco de 8 años, salió de su casa alrededor de las 21:30 y hasta el momento no hay rastros de su paradero. La comunidad barrial se ha movilizado espontáneamente para colaborar en la búsqueda, mientras sus dueños apelan a la solidaridad vecinal como principal recurso.
Un operativo barrial que crece en redes
La desaparición de Fito Oviedo no es un hecho aislado en zonas residenciales donde la tenencia de mascotas es alta. Según relataron los propietarios, el perro salió solo al exterior de la vivienda ubicada en el Sector 11 y, al no regresar, comenzó la desesperación. En cuestión de horas, familiares y vecinos peinaron las calles aledañas y activaron cadenas de mensajes en redes sociales. Carteles con la foto de Fito, su descripción y un número de contacto –el de Walter, al 381 515-2140– comenzaron a circular por grupos de WhatsApp y Facebook.
El fenómeno de las mascotas perdidas en urbanizaciones como Lomas de Tafí ha ido en aumento en los últimos años, y la respuesta comunitaria suele ser inmediata. En este caso, los vecinos del Sector 11, un barrio relativamente nuevo que aún consolida su tejido social, han mostrado una rápida articulación para ayudar. “Cada difusión puede ayudar para que Fito vuelva pronto con su familia”, expresaron desde el entorno familiar, en declaraciones recogidas por la prensa local.
El valor de la solidaridad vecinal en contextos urbanos
Más allá del drama puntual, el episodio refleja una constante en la vida cotidiana de los barrios tucumanos: la creciente importancia de las mascotas como miembros del núcleo familiar y la eficacia de la organización vecinal ante emergencias. En Lomas de Tafí, donde la densidad poblacional es media y las distancias entre viviendas permiten cierto control visual, la desaparición de un animal genera una respuesta rápida. Sin embargo, no siempre se logra el reencuentro sin la intervención de la comunidad.
Especialistas en comportamiento animal y responsables de refugios consultados por este medio coinciden en que los caniches, por su tamaño y pelaje claro, suelen ser fácilmente avistados si deambulan por zonas residenciales. No obstante, el factor tiempo es crítico. “Cuanto más rápido se difunda la información y se recorra el área, mayores son las posibilidades de encontrarlo sano y salvo”, explicaron fuentes vinculadas a la protección animal.
La familia de Fito Oviedo mantiene la esperanza de que el perro haya sido recogido por algún vecino que aún no se comunicó o que se haya refugiado en algún lugar cercano. Por lo pronto, la búsqueda continúa con la herramienta más poderosa que tiene el barrio: la solidaridad.

