«Listo, vamos a pelear». Con esa frase simple pero contundente, Juan Pablo Cozzani selló su regreso a Platense y disparó una nueva etapa histórica del Calamar. Hoy el equipo de Vicente López transita las semifinales de la Copa Argentina, a dos partidos de bordar la segunda estrella en su escudo, y el arquero mendocino volvió a convertirse en pieza clave de una maquinaria que ya no sorprende a nadie.
De menor a mayor: un camino sin atajos
Cozzani se formó en Lanús, debutó profesionalmente en el Nacional B con San Martín de San Juan —un año y medio de recorrido— y luego pasó dos temporadas en Deportivo Maipú. De ahí dio el salto a Primera con Platense, salió campeón del Apertura 2025, llegó a los cuartos de final de la Copa Libertadores y, en medio de ese torbellino, embarcó valijas rumbo al Al-Kholood de Arabia Saudita, a préstamo.
Allí le tocó nada menos que frenar a Cristiano Ronaldo. De ese duelo queda un cuadro colgado en su casa, regalo de cumpleaños que le hicieron en el club saudí. «Fue muy lindo enfrentar a ese tipo de jugadores. En el momento uno no toma dimensión de lo que está viviendo; con el paso del tiempo lo valorás», expresó el arquero en declaraciones a Olé.
El especialista que también patea
Porque Cozzani no sólo ataja penales: también los ejecuta. Contra Coquimbo Unido, por la Copa Libertadores, atajó y convirtió en la tanda que selló el pase a cuartos de final. «Después del partido contra River nos dimos cuenta de que no había muchos jugadores disponibles. Yo había practicado y tenía la capacidad para hacerlo, así que acordamos que iba a estar presente en la próxima tanda», explicó. En la siguiente definición por Copa Argentina ya figuraba quinto en la lista, aunque no hizo falta llegar a ese punto.
En Arabia, además, fue decisivo en la tanda de penales ante Al Ittihad y colaboró para que su equipo alcanzara por primera vez en su historia la final de la Copa del Rey saudí.
El presente: semifinal y el fantasma de Boca
El próximo obstáculo es Atlético Tucumán, rival de las semifinales. Cozzani no se obsesiona con la hipotética final, aunque reconoce que cruzarse con Boca —que debería superar a Banfield— tendría un condimento especial. «Ganarle a Boca sería lindo porque es un equipo grande, pero el título vale lo mismo. Sea quien sea el rival, vamos a tratar de salir a ganar», aseguró.
Sobre el cruce con el Decano, fue claro: «Primero está la semifinal, que es muy importante y tenemos que pasarla. Atlético Tucumán también es un gran equipo».
La adaptación en Arabia: inglés, cultura y siete hispanohablantes
La experiencia saudí marcó un antes y después en su carrera. Cozzani viajó con su novia —bilingüe, clave en la adaptación— y se instaló en una ciudad relativamente chica, lejos de las grandes capitales. «Pensábamos que nos iba a costar mucho más el día a día, pero encontramos gente muy amable que nos hizo sentir como en casa», relató. Hubo que aprender inglés: los primeros tres o cuatro meses fueron duros, pero la práctica diaria le permitió defenderse.
El grupo de hispanohablantes dentro del club sumó siete u ocho personas, lo que facilitó la convivencia. Siguió los partidos de Platense cuando el huso horario lo permitió: alcanzó a ver el cruce de local contra Independiente Santa Fe por Libertadores y otro ante Instituto.
El regreso y el trabajo de Martín Palermo
Vuelto del préstamo —el Al-Kholood tenía una opción de compra que no se ejecutó—, Cozzani se reunió con el manager Marcelo Zunino y los dirigentes. «Hablamos de que se venían cosas importantes y dije: ‘Listo, vamos a pelear'», contó. El técnico Martín Palermo llegó con poco margen: siete partidos en un mes y un trabajo inicial centrado en lo emocional. «El equipo necesitaba un cambio de mentalidad para salir de la situación en la que estaba. En ese sentido, hizo un gran trabajo», valoró el arquero.
Sobre la posibilidad de atajarle un penal al Titán, bromeó: «Martín no, tiene la rodilla bastante deteriorada. Además, yo tampoco soy muy fanático de tirarme por tirarme». Pero si hay un premio de por medio, admitió entre risas, «puede ser que sí».
El sueño de la élite
Cozzani define su carrera como «claramente de menor a mayor» y no esconde la ambición: sueña con debutar en una de las cinco grandes ligas europeas o dar un salto a un club grande de Argentina. «No sé si me va a alcanzar, pero voy a pelear para conseguirlo. Voy a dar lo mejor de mí y después veremos qué viene», cerró.
Por lo pronto, el Calamar sigue escribiendo su historia. Y con Cozzani bajo los tres palos, la sensación es que la mejor página aún no se escribió.
Fuente: LDT – Deportes – ole



