Entre el 23 y el 27 de septiembre, Yerba Buena fue nuevamente el epicentro del campo tucumano. La Expo AgroGanadera 2026, organizada por la Sociedad Rural de Tucumán bajo el lema «La tradición del campo, más viva que nunca», congregó a miles de visitantes en torno a una propuesta que combinó lo rural con la innovación tecnológica. En ese marco, el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT) desplegó un stand institucional dentro del espacio del Gobierno provincial, exhibiendo las políticas que la gestión del gobernador Osvaldo Jaldo impulsa para fortalecer las economías regionales.
Estrategia y sostenibilidad: el mensaje del IPAAT
La apuesta comunicacional del organismo fue clara: posicionar al bioetanol como energía limpia y renovable, y al mismo tiempo reivindicar el arraigo cultural de una industria con más de dos siglos de historia en la provincia. Técnicos del IPAAT señalaron que el objetivo era «transmitir de manera clara y atractiva que el bioetanol no solo impulsa la transición energética, sino que también genera empleo genuino y fortalece nuestras economías regionales», según declaraciones recogidas durante la jornada.
El abordaje no se limitó a la dimensión productiva. Los visitantes que se acercaron al stand pudieron recorrer un circuito que mostraba la diversidad de subproductos derivados de la caña: desde los distintos tipos de azúcar —común tipo A, refinada, orgánica y mascabo— hasta alcohol de buen gusto, alcohol anhidro, compost orgánico, envases de bagazo conocidos como «caña pack», papeles de diversos tipos y energía eléctrica que abastece tanto a los ingenios como a la red comunitaria. El asombro fue una constante. «Es increíble ver cómo de la caña se produce tanto. No es solo el azúcar, es energía, es papel, es combustible. Es parte de nuestra vida cotidiana», expresó una de las asistentes al recorrer la muestra.
Ingenios presentes y una degustación que conectó con las raíces
El acompañamiento del sector privado fue determinante. Grupos como Budeguer —con sus ingenios de Leales (Tucumán) y La Esperanza (Jujuy)—, la Cía Azucarera Los Balcanes —que nuclea a los ingenios La Florida, Aguilares y Cruz Alta—, Arca Continental —a cargo de los ingenios Famaillá y Bella Vista— y el histórico ingenio jujeño Ledesma sumaron sus avances tecnológicos y productos innovadores al stand institucional, reforzando con materiales audiovisuales el mensaje de una agroindustria en plena transformación.
Uno de los momentos más celebrados por el público fue la propuesta de la empresa Jucatuc, que ofreció una degustación de jugo de caña con limón tucumano, insumo promocionado por la Cía Azucarera Los Balcanes. La bebida tradicional generó un vínculo directo con las raíces culturales de la provincia y despertó testimonios cargados de emoción. Un vecino recordó con voz quebrada: «Mi papá trabajó en el ingenio, mi abuelo levantaba caña. Donde yo vivía había un ingenio a pocas cuadras y de niño veía cómo salían los camiones cargados de caña». Ese relato sintetiza lo que la propia institución definió como una industria que se transmite de generación en generación como parte indisoluble de la identidad tucumana.
Cerrada la edición 2026 de la Expo, el balance del IPAAT resulta elocuente. La institución reafirmó su rol como articulador entre el sector público, los productores y la sociedad civil, en un escenario donde la sustentabilidad, la innovación y el arraigo confluyen en un mismo relato. La caña de azúcar, con sus 200 años de trayectoria, sigue siendo no solo el pasado sino también el horizonte productivo y estratégico de Tucumán.
Fuente: LDT G – comunicaciontucuman

