La reciente campaña de jeans de Calvin Klein, lanzada globalmente el 25 de agosto, ha encendido las redes sociales y el debate en el mundo de la moda. Con la cantante Tate McRae y la actriz Sadie Sink como protagonistas, y bajo el lema “Feel the Fit” (Siente cómo te queda) para la temporada “Fall 2026”, la marca parece apostar por un regreso a la estética de los años 90 y 2000. El uso de la icónica canción “Groove Is In The Heart” de Deee-Lite como banda sonora refuerza esta conexión nostálgica.
Un Salto de Estilo que Divide Opiniones
La comparación inmediata con campañas anteriores, especialmente la inclusiva #PROUDINMYCALVINS de 2020, ha generado dos vertientes de reacción. Por un lado, voces críticas señalan una aparente hipocresía por parte de la marca al abandonar su discurso de diversidad y representación. Por otro lado, sectores afines a la derecha han celebrado el cambio, interpretándolo como un “fin del wokismo” y un retorno a la “gente guapa” y modelos convencionalmente atractivas. Comentarios como “¡Calvin Klein abandona a la gente gorda trans wokista en los anuncios y vuelve a las chicas guapas!” reflejan esta polarización.
De la Inclusión a la Nostalgia: El Giro de Calvin Klein
Recordemos que en 2020, Calvin Klein se posicionó fuertemente a favor de la diversidad corporal, sexual y de género, siendo pionera en campañas de Pride que incluyeron figuras como Jari Jones, Mina Gerges, Chella Man y Alok Vaid-Menon. Esta estrategia buscaba ampliar la representación e incluir identidades históricamente marginadas. La marca se convirtió en un referente de la moda inclusiva, sumándose a un movimiento que vio a otras firmas como Aerie, Tommy Hilfiger y Old Navy adoptar políticas similares. La visibilización de cuerpos gordos, personas trans, identidades no binarias y con discapacidad se convirtió en una tendencia, impulsada por movimientos como el body positive y las luchas feministas.
Sin embargo, la industria de la moda, como bien sabemos, opera bajo lógicas de mercado. La inclusión se convirtió en una estrategia rentable, una mercancía más. Ahora, ante un clima cultural y político cambiante, marcado por el avance de movimientos conservadores y anti-inclusivos, parece que la diversidad ya no es tan rentable. La nueva campaña de Calvin Klein, con su enfoque en mujeres jóvenes, delgadas y convencionalmente bellas, evoca la estética ‘heroin chic’ de los 90. Los datos de la industria respaldan esta tendencia, con un abrumador porcentaje de modelos ‘straight-size’ en las pasarelas. Especialistas apuntan a una combinación de nostalgia, la popularización de medicamentos para bajar de peso, la influencia de algoritmos y un clima cultural reactivo como factores clave en este retorno a la delgadez extrema. El cuerpo femenino vuelve a ser el lienzo donde se inscriben las exigencias sociales, capitalistas y patriarcales, priorizando el autocontrol y la disciplina sobre la aceptación y la diversidad.

