La prometida transformación del histórico Mercado del Norte de San Miguel de Tucumán en un moderno paseo comercial vuelve a enfrentar un escollo insalvable: el valor exorbitante de los alquileres. Según pudo confirmarse, la empresa concesionaria del proyecto solicita cánones mensuales que oscilan entre los 3 y 6 millones de pesos por los espacios comerciales disponibles, una cifra que actúa como un dique de contención para los empresarios locales interesados en instalarse.
Un proyecto estancado
Inicialmente, la inauguración total del mercado estaba prevista para fines de septiembre o principios de octubre de este año. Sin embargo, esa fecha ya pasó y el avance está paralizado. Según la información difundida por FM La Tucumana 95.9, entre un 20% y un 22% de los locales permanecen vacíos, un porcentaje crítico que impide dar por completada la habilitación del espacio, ubicado estratégicamente en la esquina de Mendoza y Maipú.
Ante la falta de interesados dispuestos a asumir semejante inversión, la concesionaria buscó un intermediario de peso. Recurrió a la Federación Económica de Tucumán (FET) y a su presidente, Héctor Viñuales, para que actuara como puente con comerciantes tucumanos. La gestión, sin embargo, fue infructuosa. «Hizo el contacto con un grupo de empresarios de diferentes ramas del comercio y ninguno accedió porque dicen que los alquileres están por las nubes, que le quieren cobrar cualquier locura», relató el periodista Franco Carletto en su informe para la radio.
La lógica de la cautela empresarial
La decisión de los comerciantes no es caprichosa. Asumir un alquiler millonario implica un riesgo económico significativo, sobre todo en un contexto donde los primeros meses de 2027 –enero, febrero y marzo– suelen representar un período complejo para muchos rubros comerciales, con la excepción de aquellos ligados a la vuelta al colegio. La incertidumbre sobre el comportamiento de las ventas en un local nuevo dentro de un proyecto aún no consolidado completa un panorama poco alentador para la inversión.
Mientras las marcas tucumanas se resisten, la concesionaria logró alquilar la nave principal del mercado a un megabazar de origen chino, que ocupará uno de los sectores de mayor superficie. En la entrada ya se colocó una caja para recepción de currículums, marcando un contraste con la desocupación de otros locales. Por otra parte, los comercios exteriores que dan a las calles Mendoza y Maipú ya funcionan desde hace tiempo, generando una imagen de actividad parcial que contrasta con el silencio del sector interno.
Así, el Mercado del Norte, un ícono de la ciudad, sigue suspendido en un limbo. Su ansiada reconversión en un polo comercial dinámico choca contra la dura realidad de los números. La incapacidad para ofrecer condiciones accesibles a la pequeña y mediana empresa local no solo retrasa su apertura total, sino que plantea interrogantes sobre el modelo comercial que se pretende impulsar en el corazón de Tucumán.
Fuente: LDT G – Contexto Tucumán

