El pasado viernes 9 de octubre, el Teatro San Martín de Tucumán fue escenario de una velada inolvidable. El Coro Estable de la Provincia presentó “De Mi Tierra”, un concierto homenaje a la música argentina que combinó la tradición académica con el cancionero popular, bajo la dirección del maestro Silvio Seballos. La función, organizada por el Ente Cultural de Tucumán, reunió a un público emocionado que celebró el legado de una agrupación que este año se acerca a su medio siglo de existencia.
Un repertorio que cruza fronteras
La velada arrancó con las Lamentaciones del Profeta Jeremías de Alberto Ginastera, una obra de gran exigencia vocal que el coro interpretó con precisión y entrega. Luego llegó el turno de las Indianas de Carlos Guastavino, seis canciones que pintan paisajes sonoros del noroeste argentino. El programa incluyó también el estreno del arreglo coral de Waynápaq Taki de Eduardo Alonso Crespo y piezas de Juan Quintero, para desembocar en un bloque de zambas y canciones populares arregladas por el propio Seballos y por Sergio Destassio. El cierre, con Al Jardín de la República de Virgilio Carmona en versión de Popi Spatocco, fue un broche de oro que arrancó una ovación de pie.
Homenaje a las generaciones fundadoras
El concierto estuvo dedicado “a las generaciones que formaron el Coro Estable de la Provincia de Tucumán (1978-2026)”. En los programas de mano, un fragmento del poema El Destino del Canto de Atahualpa Yupanqui recordaba la responsabilidad del artista: “La luz que alumbra el corazón del artista es una lámpara milagrosa que el pueblo usa para encontrar la belleza”. La velada fue también un reconocimiento a los 48 años de trayectoria de la agrupación, que debutó en 1978 con la ópera Rigoletto y desde entonces ha sido un pilar de la actividad coral en el NOA.
El presente del Coro Estable
Bajo la batuta de Silvio Seballos, el coro demostró una vez más su versatilidad y su compromiso con la excelencia. Seballos, quien se formó con maestros como Ricardo Steinsleger y Antonio Russo, ha sabido renovar el repertorio sin perder la esencia. El conjunto está integrado por más de 50 coreutas de todas las cuerdas, acompañados por el pianista Javier Ramos. La noche no solo fue un concierto, sino una celebración de la identidad cultural tucumana y argentina, reafirmando el rol del coro como embajador de nuestra música.
Con “De Mi Tierra”, el Coro Estable de Tucumán sigue demostrando que el canto coral es un vehículo poderoso para contar quiénes somos. Una función que quedará en la memoria de los asistentes y que marca un nuevo hito en la historia de esta institución querida por todos los tucumanos.




