Las tensiones entre River Plate y la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino que se viven en los pasillos de Viamonte ya escalaron a un terreno más personal y virulento: las redes sociales. Un cruce feroz entre Daniel Ferreiro, exvocero del presidente de la AFA Claudio ‘Chiqui’ Tapia, y Lautaro Mauro, vocal titular del club de Núñez, dejó al descubierto el clima de roce institucional que atraviesa el fútbol argentino, con acusaciones de traiciones, intereses personales y falta de altura.
El ataque que encendió la mecha
Todo comenzó con una publicación de Ferreiro, un histórico dirigente de Nueva Chicago que suele ser la voz más activa en defensa de Tapia en la plataforma X. Dirigiéndose directamente a Stéfano Di Carlo, presidente de River, lo acusó de intentar «desestabilizar a la AFA» mediante reuniones y almuerzos con otros presidentes opositores, como Juan Sebastián Verón (Estudiantes), Matías Lammens (San Lorenzo), Andrés Fassi (Talleres) y Víctor Blanco (Racing). «Sos joven para ir en contra de la institucionalidad de AFA», le espetó, en un claro mensaje de advertencia.
La réplica feroz desde Núñez
La respuesta no se hizo esperar, pero no vino desde la presidencia, sino desde una de las bancas del directorio. Lautaro Mauro, vocal de River, le contestó a Ferreiro con una contundencia que refleja el malestar acumulado: «Daniel, sos viejo para vivir arrodillado. Te hiciste el guapo en 2021 y por celos a Pablo Toviggino rompiste con la AFA. Ahora volviste, veleta, y estás más inclinado que antes. River te queda lejos, arrastrado». La réplica, aunque aclarada como no institucional, resonó como un eco de la postura crítica que River mantiene sobre la organización de los torneos y los arbitrajes.
El intercambio degeneró rápidamente. Ferreiro contraatacó con un golpe bajo, asociando a Mauro con el gobernador Daniel Scioli y tildándolo de «gil a cuadros». Este episodio no es un hecho aislado. Dos días antes, el mismo Ferreiro había cargado contra Rodolfo D’Onofrio, expresidente de River, cuestionando su gestión y deslizando que si al club «tanto le molestan los torneos actuales, que jueguen entre ellos». El patrón es claro: cualquier voz crítica, ya sea de la actual dirigencia riverplatense, de su pasado o de otros clubes opositores como Estudiantes, recibe el fuego de quien se erige como guardián digital de la gestión Tapia.
Este choque público es la punta del iceberg de un conflicto de fondo que trasciende lo personal. River, junto a otros grandes, lleva tiempo manifestando su descontento con aspectos clave de la administración del fútbol argentino. Lo que antes se discutía en reuniones privadas o mediante comunicados formales, hoy estalla en tiempo real en las redes, con un lenguaje crudo y directo que muestra lo lejos que están las partes de encontrar un punto de acuerdo. La grieta no es política, es futbolística, y tiene a la AFA y a sus clubes más poderosos en veredas opuestas.
Fuente: LDT – Deportes – ole




