Inflación mayorista baja, pero el IPC aún pesa en el bolsillo

La inflación mayorista de julio se ubicó en 0,8%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), un dato que fue rápidamente celebrado por el presidente Javier Milei en redes sociales. En una publicación en X, el mandatario escribió: “Y al final Julio empezó con cero. Inflación mayorista = 0,8”, en alusión a su promesa de que la inflación mensual tendría “cero adelante” a partir de agosto.

Sin embargo, expertos y analistas señalan que la inflación mayorista —medida por el Índice de Precios al Por Mayor (IPIM)— no necesariamente se traduce inmediatamente en una reducción de los precios que enfrenta el consumidor final. Mientras el IPIM midió 0,8%, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio arrojó una variación del 2,1%, interrumpiendo una racha de tres meses de desaceleración.

¿Qué mide el IPIM y por qué no refleja directamente al IPC?

El IPIM mide la evolución de los precios de los productos mayoristas, es decir, los insumos y manufacturas que son susceptibles al valor del dólar y que operan en etapas previas al consumo final. En cambio, el IPC evalúa la evolución de una canasta de bienes y servicios que compra el hogar, incluyendo rubros regulados como servicios públicos, transporte y alimentos procesados, que no siempre están incluidos en el índice mayorista.

Los analistas explican que ambos indicadores no tienen un correlato directo. “La transmisión de la inflación mayorista a la minorista nunca es automática: depende de la estructura de costos de cada sector y de la política de precios de las empresas”, afirman fuentes del sector económico.

¿Por qué la baja mayorista no alivia al consumidor?

Aunque la presión en la primera etapa de la cadena productiva se redujo, los consumidores todavía enfrentan aumentos en rubros regulados y servicios. El informe técnico del INDEC detalla que la suba de precios mayoristas respondió a movimientos dispares: la energía eléctrica aumentó 5,8%, los productos agropecuarios 3,6% y los automotores 2,7%, mientras que el petróleo y el gas cayeron 9,2%, funcionando como principal ancla del índice.

En este contexto, el desafío para agosto será verificar si la baja mayorista se traduce en un alivio efectivo en el bolsillo de los hogares. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una inflación minorista en torno al 1,8%-1,9%, lo que implicaría cumplir con la promesa presidencial de un índice “con cero adelante”.

Factores que limitan la caída del IPC

Según analistas privados, el dato de julio abre la puerta a un IPC más bajo en agosto, pero advierten que ciertos factores podrían limitar la caída. Entre ellos se mencionan:

  • El ajuste de tarifas de transporte.
  • El impacto estacional del turismo por vacaciones de invierno.
  • La evolución de los precios regulados.

“La cifra del IPIM es positiva, pero la verdadera prueba está en si llega al bolsillo del ciudadano común. Eso aún no se confirma”, concluyen los expertos.

Fuentes consultadas:

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