La pasión futbolera que se vive en Lomas de Tafí no es ajena al ecosistema mundial, y por eso, la comunidad del barrio siguió con atención una peculiar noticia proveniente del Reino Unido. Un reconocido portal británico, The Telegraph, publicó un insólito artículo el jueves 16 de julio donde enumeró los “31 trucos sucios” que, según su óptica, utilizó la Selección Argentina para “desestabilizar al conjunto de Thomas Tuchel” en un reciente encuentro mundialista. La nota, que generó diversas reacciones entre los fanáticos, incluso recordando el camino de figuras como Lionel Messi en su búsqueda de nuevos logros, pone en relieve la diferencia cultural en la forma de interpretar el fútbol.
El periodista Frankie Christou, autor de la nota en The Telegraph, introduce su publicación señalando que las supuestas artimañas argentinas incluyen “desde entradas tardías hasta disputas sin balón e intentos de conseguir la expulsión de Harry Kane”. Para el medio inglés, nuestra Selección «desplegó todo tipo de artimañas sucias para hacer honor a su reputación como maestros de las artes oscuras». Sin embargo, lo que desde el hemisferio norte se percibe como una estrategia desleal, en Lomas de Tafí y en cualquier cancha de barrio de la Argentina se entiende como parte del rigor, la picardía y la guapeza características de nuestro juego. Un claro ejemplo que mencionan es la entrada de Leandro Paredes a Jude Bellingham apenas iniciado el partido, un forcejeo que para los británicos fue un «empujón innecesario» y para nosotros, sencillamente, imponer presencia.
La lista de «trucos» del medio británico continúa con pasajes que rozan lo inverosímil para cualquier hincha argentino. Se menciona, por ejemplo, cuando el Cuti Romero le gritó el gol de Enzo Fernández a «un abatido» Jordan Pickford en la cara, o la jugada en la que Gonzalo Montiel saca a Bellingham de la cancha con el cuerpo y luego se lo festeja. La nota de The Telegraph también critica las “exuberantes celebraciones de Argentina” post-partido, incluyendo el palmazo en la cabeza que Bellingham le dio al Colo Barco y el icónico festejo con el trapo que, con orgullo nacional, llevaba escrito “las Malvinas son argentinas”.
Cuando Lionel Scaloni se refirió a sus jugadores como «indios» – aclarándolo luego para evitar malentendidos – se comprendió perfectamente: hablaba del coraje, de la entrega y de esa forma particular de afrontar cada partido que es tan nuestra. Este artículo de The Telegraph no hace más que reflejar una disparidad cultural profunda en la interpretación del fútbol. Para los vecinos de Lomas de Tafí, que han crecido viendo y jugando al fútbol en las canchas de tierra del barrio o en los clubes locales, estas situaciones descritas como «artes oscuras» son, en realidad, parte intrínseca de la viveza, la picardía y el corazón que se le pone al juego en Argentina. Es la esencia de un fútbol que se aprende desde chico, en la calle por la coca o en las inferiores, y que culmina en la Primera División, donde cada pelota se juega como la última.
Fuente: Olé Deportes

