Messi, la leyenda que sigue batiendo récords: ¿Hasta cuándo dependeremos del ’10’?

¡Otra vez él! Lionel Messi no para de reescribir la historia, y la Selección Argentina nos hizo vivir una jornada cargada de emociones. Este lunes 22 de junio, en Dallas, la Albiceleste consiguió un triunfo clave por 2-0 frente a Austria, asegurando el primer puesto de su grupo en el Mundial FIFA 2026.

Pero lo que realmente hizo vibrar los corazones de los vecinos futboleros de Lomas de Tafí no fue solo el resultado. Fue ver a Leo alcanzar y superar, con dos golazos, el récord de Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de los Mundiales. El 10 llegó a 18 gritos y dejó atrás al alemán, que tenía 16. Y como si fuera poco, en la misma fecha en que Diego Maradona hizo una de las suyas hace 40 años, Messi también dejó su sello imborrable, igualando una marca histórica que lo pone, una vez más, al lado del Diego eterno.

En cada casa del barrio, desde el Sector 10 hasta la Avenida Martín Blanco, los vecinos de Lomas de Tafí vibraron con cada jugada. Los gritos de los goles de Messi, primero el de la redención después de errar un penal que nos hizo morder la bronca, y luego el segundo para sellar la marca, deben haber retumbado en cada pasillo, en cada quincho de Tafí Viejo. No es solo un partido; es una excusa para la juntada, para el asado, para vivir esa pasión que nos une.

Pero, y acá es donde tenemos que poner la lupa, ¿hasta cuándo vamos a depender de esta magia individual? Messi es una leyenda, sí, indiscutible. Pero con casi 39 años, ¿estamos construyendo un equipo que pueda volar solo cuando el ‘10’ decida colgar los botines? ¿O esta obsesión por los récords individuales y por tener al ‘salvador divino’ nos nubla la vista y no nos deja ver las falencias colectivas que, tarde o temprano, pueden pasarnos factura?

Porque acá en Lomas de Tafí, como en cada rincón futbolero del país, queremos seguir gritando goles. Pero también queremos un futuro, queremos ver una Selección que no solo dependa de la genialidad de un solo hombre. ¿Estamos a tiempo de forjar la próxima camada de héroes que nos haga vibrar sin la necesidad constante de un salvador? ¿O vamos a seguir estirando el chicle hasta que se nos rompa en la cara? Ahí les dejo la pregunta, vecinos. ¡A debatir!

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