En los últimos días, el mundo fue sacudido por un hecho sin precedentes: las fuerzas de Estados Unidos realizaron una operación militar en Venezuela, bombardearon el territorio nacional y capturaron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. El gobierno de EE. UU. trasladó a Maduro a Nueva York para enfrentar cargos penales, principalmente por narcotráfico. Esa acción fue denunciada por muchos como un secuestro ilegal y una violación flagrante de la soberanía venezolana y del derecho internacional.

Tras la captura del presidente venezolano, Delcy Rodríguez fue juramentada como presidenta interina, aunque desde Caracas y otros gobiernos se rechaza la legitimidad de ese nombramiento y se exige la liberación de Maduro.

El interés en el petróleo venezolano

Una de las motivaciones que más se menciona en el análisis geopolítico es el enorme interés de Estados Unidos por el petróleo venezolano. Venezuela posee unas de las reservas más grandes del mundo, y tras la captura de Maduro Washington ha impulsado acuerdos para comercializar crudo con compañías norteamericanas, e incluso se acerca a reactivar exportaciones de petróleo venezolano hacia EE. UU. y garantizar cierta supremacía energética.

Se han reportado negociaciones y acercamientos diplomáticos con autoridades venezolanas ya en el poder, a pesar de las tensiones, priorizando acuerdos alrededor del sector petrolero antes que una transición política más amplia con la oposición.


El pobre papel de Argentina: respaldo a Trump y sin respeto al derecho internacional

Mientras buena parte de la comunidad internacional —incluido un amplio rechazo en la ONU por considerar el operativo como una violación del derecho internacional y de la soberanía estatal— condenaba la acción estadounidense, el gobierno argentino decidió alinearse públicamente con Estados Unidos.

📌 Argentina apoyó ante la ONU la captura de Maduro y la calificó como una medida legítima para enfrentar amenazas a la región, respaldando la intervención estadounidense que derivó en el arresto del presidente venezolano.

📌 El presidente argentino saludó la presión de Donald Trump y el operativo de Estados Unidos, calificándolo de positivo para “liberar al pueblo venezolano” —una postura que choca con el principio de no intervención y el respeto a la soberanía de los Estados, pilares del derecho internacional.

📌 Argentina no solo respaldó la acción militar, sino que no se sumó de forma significativa a las voces internacionales que pedían respeto por la legalidad internacional y una solución dialogada al conflicto venezolano. Esto también generó tensiones internas en la región con países que sí rechazaron la intervención.

En resumen: la postura argentina fue de respaldo sin matices a Trump y a la operación militar en Venezuela, incluso frente a críticas de muchos países y de organismos internacionales que sostienen que esta acción representa un antecedente peligroso que vulnera normas del sistema jurídico global.


¿Y qué pasa con la oposición venezolana y el chavismo?

Otro elemento controversial es que Estados Unidos no ha promovido abiertamente el ascenso de los líderes de la oposición venezolana, pese a sus críticas al chavismo. En cambio, ha preferido negociar con sectores del gobierno que siguen en el poder, priorizando aspectos prácticos sobre una transición democrática amplia.


Reacciones globales

Mientras Estados Unidos y aliados como Argentina celebran la operación, países como Brasil, México, Uruguay y China han denunciado la acción como una violación del derecho internacional y un atropello a la soberanía venezolana. En la ONU varios países señalaron que esta intervención militar unilateral pone en riesgo el orden internacional basado en leyes.


Conclusión

📌 EE. UU. capturó a Maduro en una operación militar que muchos califican como ilegal y sin precedentes, con fuertes implicancias geopolíticas.
📌 Estados Unidos busca asegurar el control del petróleo venezolano, negociando con el poder existente y relegando parcialmente a la oposición tradicional.
📌 Argentina, con su respaldo a Trump, jugó un papel que muchos consideran incoherente con el respeto a la ley internacional y los principios de no intervención.
📌 Gran parte del mundo rechaza esta intervención, insistiendo en el respeto a la soberanía nacional y soluciones diplomáticas a la crisis venezolana.

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