Pedro Almodóvar irrumpe en el mundo literario con su ópera prima, ‘El hombre que solo escribía en los aviones’ (Reservoir Books), una obra que destila su inconfundible estilo y aborda temas tan candentes como la inteligencia artificial y la libertad creativa. El director, conocido por su audacia y su profunda conexión con el arte, no duda en calificar a la IA como un “gran peligro”, pero se muestra categórico: “nunca podrá escribir un guion como ‘La mala educación’ o ‘Hable con ella’”.
En una entrevista que resuena con la potencia de sus películas, Almodóvar comparte sus reflexiones sobre la creación artística y el impacto de las nuevas tecnologías. Para él, la inteligencia artificial, si bien puede ser una herramienta, carece del alma y del proceso de cocción personal que él considera esencial en cualquier obra de arte genuina. “La cultura creada por la IA se basa en millones de datos, pero no es original, no tiene alma”, afirma, preocupado por la posibilidad de que esta sustituya a la cultura humana.
La novela como lienzo de libertad
La novela, que surge de la inspiración de maestros como Enrique Vila-Matas, es descrita por Almodóvar como un ejercicio de “libertad absoluta”. El cineasta confiesa que ha sido su obra más libre hasta la fecha, un espacio donde ha podido explorar sin límites. Esta libertad, considera, es el mensaje principal de su libro: la importancia de preservar las libertades adquiridas con tanto esfuerzo.
“El concepto libertad se lo han apropiado personas que no saben lo que es y sobre todo, que no están dispuestos a vivir en libertad y a dejar que los demás vivamos en libertad”, lamenta, haciendo un paralelismo con la apropiación de símbolos nacionales. Almodóvar evoca los años de la Movida Madrileña como un ejemplo de convivencia y diversidad, donde los guetos no existían y la inclusión era la norma. “En la noche estábamos todos juntos. Ahora no, ahora es más específico”, reflexiona con nostalgia.
Ansiedad, deseo y el futuro incierto
El cineasta también aborda la “ansiedad” que lo impulsa a crear, una sensación intensificada tras la pandemia, que le ha hecho ser más consciente de la finitud del tiempo. Esta urgencia, aunque a veces angustiosa, se convierte en una fuerza motriz para desarrollar sus proyectos. En cuanto al deseo, Almodóvar señala que, si bien el deseo carnal ha cambiado su forma de representación en sus películas, el deseo de crear se mantiene tan intenso como siempre, llegando a ser “estimulante, angustioso, reconfortante y doloroso como el deseo carnal”.
Mirando hacia el futuro, Almodóvar expresa una profunda preocupación por el panorama político y social, especialmente en España. La posibilidad de un retroceso en derechos y libertades le genera una gran inquietud. Sin embargo, mantiene la esperanza en el poder de la cultura y la creación para generar reflexión y diálogo en tiempos difíciles. “Quiero creer que esta historia es distinta”, comenta sobre su proyecto de ciencia ficción, invitando a la reflexión sobre cómo el arte puede seguir siendo un faro en la oscuridad.
Fuente: eldiarioar



