La reciente elección presidencial en Brasil, que vio la remontada de Luiz Inácio Lula da Silva, no solo se libró en las urnas y las calles, sino también en el complejo terreno digital. Tras una primera vuelta que auguraba un escenario adverso, una estrategia digital innovadora y audaz, ideada por el diputado André Janones, se convirtió en un pilar fundamental para movilizar el electorado y contrarrestar la narrativa del bolsonarismo en las plataformas de Silicon Valley.
La ‘Batalla’ en las Redes Sociales
En un país donde el acceso a redes sociales como WhatsApp es a menudo gratuito a través de planes de telefonía, la influencia de estas plataformas es masiva. Janones, conocido por su agresividad en redes y su pasado en partidos ambientalistas, tomó las riendas de la comunicación digital de la campaña de Lula. Su enfoque se centró en explotar las lógicas de las plataformas, incentivando la interacción con contenidos favorables y desincentivando la participación en publicaciones de la oposición, incluso si era para desmentirlas, bajo la premisa de que cualquier interacción suma visibilidad.
El ‘Ejército de Lula’: Organización y Tácticas
La estrategia se materializó en un canal de WhatsApp denominado ‘El Ejército de Lula’, que llegó a congregar a 10 millones de seguidores antes de la segunda vuelta. A través de este canal, Janones impartía instrucciones precisas a sus ‘soldados digitales’: maximizar la interacción con publicaciones afines, ver videos completos, redactar mensajes personalizados y compartir contenido. La consigna era clara: ‘¡Háganlo explotar!’.
Otras tácticas incluían la promoción de búsquedas en Google para influir en las sugerencias del buscador y, de manera crucial, la movilización para contactar a todos los conocidos, incluso a aquellos con quienes no existía una relación cercana, con el objetivo de asegurar el voto necesario para revertir el resultado electoral.
Controversias y el Futuro de la Comunicación Política
A pesar de su rol protagónico en la victoria, la figura de André Janones no está exenta de controversias. Su historial incluye una orden de protección por parte de su expareja, una suspensión en el Congreso por insultos homófobos y un acuerdo con la fiscalía por uso indebido de recursos parlamentarios. Sin embargo, su efectividad en la campaña digital es innegable.
La estrategia implementada por Janones plantea interrogantes sobre el futuro de la comunicación política. La necesidad de disputar elecciones a través de ‘ejércitos’ digitales que siguen órdenes masivas, operando en el terreno de las grandes tecnológicas, refleja una derrota de las izquierdas en la construcción de espacios de participación política autónomos. Lula, consciente de este desafío, prometió un gobierno con mayor participación ciudadana y anunció la necesidad de regular las ‘Big Tech’ para defender la soberanía brasileña, al tiempo que apuesta por el desarrollo de una industria nacional de inteligencia artificial.
El reto para el nuevo gobierno será construir canales de participación política que no dependan de plataformas digitales privadas, asegurando así una comunicación más directa y soberana con la ciudadanía.
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Fuente: eldiarioar



