La noche del Maracaná volvió a tener a Leandro Paredes como protagonista absoluto. Apenas once días después de sufrir un desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho, el volante central ingresó a los 10 minutos del complemento y, cuando el partido se ponía cuesta arriba, sacó un bombazo desde afuera del área para darle a Boca la clasificación a la final de la Copa Sudamericana. Una historia de superación que ya es parte de la mística xeneize.
La lesión que encendió las alarmas
El 9 de octubre, en el empate 2-2 contra Instituto en Córdoba, Paredes sintió un tirón que lo dejó fuera de combate. El diagnóstico fue claro: desgarro grado 2 en el isquiotibial de la pierna derecha. Un plazo de recuperación que, en condiciones normales, ronda las tres semanas. Pero el calendario no daba tregua: la semifinal de la Sudamericana estaba a la vuelta de la esquina. No era la primera vez que el volante enfrentaba un problema muscular; ya había tenido una sobrecarga en agosto que lo marginó 12 días y una lesión similar a mediados de año que lo llevó al límite antes del Mundial con la Selección Argentina.
Desde su regreso de Córdoba, Paredes se puso en manos del cuerpo médico de Boca. Se sometió a un tratamiento con plasma rico en plaquetas para acelerar la cicatrización. Mientras tanto, el equipo perdía 1-0 en la ida contra Vasco da Gama en la Bombonera, resultado que obligaba a ganar en Brasil. “No sé si lo han visto, Leandro está trabajando casi a la par del grupo, los plazos no son los que pensábamos”, había anticipado Rodolfo Arruabarrena.
El momento decisivo
La fecha ideal para su regreso era el 1° de noviembre, en el Superclásico con River. Pero las circunstancias lo empujaron antes. Rodrigo Battaglia mostró dificultades en el primer tiempo y el Vasco decidió reemplazarlo. Paredes saltó al campo, tomó la cinta de capitán y se plantó como líder. Poco después, el Puma Rodríguez empató la serie para Vasco, poniendo a Boca contra las cuerdas. Lejos de achicarse, el 5 pidió la pelota, hizo una pared con Milton Delgado y, desde la medialuna, sacó un derechazo que se coló con complicidad del arquero Léo Jardim. Golazo y clasificación.
“Es difícil encontrar palabras para explicar lo que estoy viviendo, solo agradecimiento a este grupo increíble que está dando hasta lo que no tiene para llevar a este club donde merece estar. Vamos por buen camino”, declaró Paredes tras el partido. Y agregó, con un dejo picante: “Me siento en casa” en el Maracaná, donde ya había ganado la Copa América 2021 y un clásico eliminatorio con la Selección.
Un héroe que escribe su propia leyenda
La actuación de Paredes evoca aquella de Juan Román Riquelme en los cuartos de final de la Libertadores 2007, cuando desgarrado convirtió un gol para pasar de fase. El volante central no solo superó una lesión en tiempo récord, sino que asumió la responsabilidad en el momento más caliente. Boca ya espera rival para la finalísima, y la figura de Paredes, con su jerarquía y su temple, se perfila como el estandarte de un equipo que nunca se rinde.
Fuente: LDT – Deportes – ole







