Un éxodo laboral silencioso se prepara en Tucumán. Con el telón caído sobre la temporada citrícola, que dejó a unos 35.000 trabajadores temporarios sin actividad, cerca de 20.000 de ellos se alistan para una migración forzada. Su destino: las zonas frutícolas de Río Negro, Mendoza y Neuquén, donde el raleo promete trabajo. Pero el pasaje no está garantizado, y el tiempo corre en su contra.
La urgencia fue planteada este lunes por el dirigente de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Germán Ferrari, en una reunión con el gobernador Osvaldo Jaldo en Casa de Gobierno. El reclamo es concreto y apremiante: facilitar transporte gratuito para que estos «trabajadores golondrina» puedan trasladarse antes de que finalice octubre, cuando comenzará la primera etapa de la temporada en otras regiones.
Un diálogo con compromiso, pero sin definiciones
Según narró Ferrari tras el encuentro, el mandatario provincial recibió favorablemente el planteo y asumió el compromiso de buscar una solución. «Por suerte, el gobernador se hizo eco de mi petición y quedó comprometido en solucionar esta cuestión que es tan importante», manifestó el gremialista. Por su parte, Jaldo expresó, a través de sus canales oficiales, haber dialogado sobre «la situación de los trabajadores golondrina y las necesidades de traslado» y valoró los espacios para conocer de cerca las necesidades de las familias rurales.
Sin embargo, más allá de las buenas intenciones, el anuncio carece aún de operatividad. El gobierno provincial no informó cuántas unidades de transporte podrían habilitarse, cuáles serían los puntos de partida, las fechas exactas de salida ni el mecanismo de inscripción para acceder al beneficio. Esta falta de detalles concretos genera incertidumbre entre miles de familias cuyo sustento depende de una pronta partida.
El ciclo vital de la migración estacional
Esta movilidad no es novedosa; es un patrón estructural de la economía tucumana. La finalización de la cosecha de cítricos y de la zafra azucarera marca, año tras año, el inicio de una diáspora laboral hacia otras provincias. Las actividades frutícolas de la Patagonia y Cuyo ofrecen una tabla de salvación para quienes quedan fuera de la temporada local.
- El raleo: tarea agrícola clave que consiste en retirar parte de los frutos para mejorar la calidad del resto, y que demanda gran cantidad de mano de obra temporal.
- El calendario: la primera etapa comenzaría a fines de octubre, con nuevas oportunidades surgiendo en diciembre y enero.
- La barrera: el costo del viaje, que se convierte en un obstáculo infranqueable para muchos tras meses sin ingresos regulares.
Desde UATRE argumentan que el transporte gratuito no es un beneficio, sino una herramienta de política activa que «viene a dar oxígeno a tantas familias rurales» y les permite asegurar un ingreso vital. Mientras tanto, la espera se tensa. El sindicato aguarda una definición antes del inicio de la temporada de raleo, con la mira puesta en ese fin de octubre que se acerca inexorablemente. Para 20.000 tucumanos, el futuro inmediato depende de un asiento en un colectivo que aún no se ve en el horizonte.
Fuente: LDT G – Contexto Tucumán

