En el marco del Día de la Lealtad, con el peronismo fragmentado y en pleno debate interno sobre su reconstrucción como alternativa de poder, Máximo Kirchner trazó una línea política clara durante un acto en Resistencia, Chaco. Compartiendo escenario con el senador y exgobernador Jorge Capitanich, el diputado nacional fijó postura frente a los intentos de unidad, deslizando críticas hacia sectores del propio espacio y enfatizando la necesidad de una oposición con proyectos tangibles para la gente.
Unidad con contenido, no con dirigentes
«Tener este registro es la base para poder construir la unidad. No queremos un amontonamiento de dirigentes», afirmó Kirchner con contundencia ante los militantes chaqueños. Su discurso, cargado de definiciones, apuntó directamente a lo que considera una práctica vacía: los acuermos entre cúpulas partidarias que no se traducen en respuestas para la ciudadanía. En su visión, la reunificación del PJ debe pasar por explicar «cómo se va a hacer» para recuperar salarios, financiar la educación pública y garantizar el acceso a la salud.
El horizonte que planteó no es meramente electoral, sino programático. «Hay que romper la inercia de los dirigentes conformistas y representar la esperanza de la gente que no puede más», sostuvo, enumerando una serie de deterioros que atribuye a la gestión nacional: menos trabajo, menos salario, menos educación y menos salud.
Crítica al Gobierno y al RIGI
El diputado no ahorró críticas hacia la administración de Javier Milei, a la que acusó de gobernar para «intereses ajenos» a las necesidades populares, y de haber incumplido sus promesas de mejora tras tres años en el poder. Pero también llevó su cuestionamiento a terrenos económicos concretos, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). «Los enemigos de la industria y el comercio argentino son aquellos que votaron un RIGI, donde los comerciantes y empresarios chaqueños pagan un 35% de ganancias mientras las mineras y petroleras se llevan todo pagando nada», señaló, defendiendo la producción local.
En un claro guiño a la militancia y al electorado peronista, Máximo Kirchner reivindicó la figura de Cristina Kirchner como central para cualquier reconstrucción del espacio. La preguntó retóricamente quién podría «poner límites» para defender «los porotos de la gente», recibiendo el nombre de la expresidenta como respuesta desde el público. «Cristina crece en las encuestas no solo porque el pueblo argentino tiene memoria sino porque entienden que es una mujer fuerte, que no la quiebran», afirmó.
Un peronismo con múltiples voces
El acto en Chaco, donde Capitanich reconoció a Cristina Kirchner como «arquitecta» de la transformación provincial, no fue el único del peronismo en la jornada. En paralelo, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezaba un acto en La Matanza, marcando la existencia de varios núcleos y lecturas dentro del movimiento. La intervención de Máximo Kirchner, sin embargo, parece apuntar a establecer un piso ideológico y metodológico común más allá de las coyunturas: la unidad debe construirse desde abajo, con propuestas, y no ser un simple reagrupamiento táctico de figuras.
Su llamado final a la militancia fue a salir a buscar el respaldo social, advirtiendo que «nadie le va a regalar nada al pueblo argentino». Frente a la disyuntiva que presentó entre «el camino de la autocompasión o el de la autoestima», eligió claramente el segundo, delineando un perfil de oposición que busca distanciarse tanto del oficialismo como de lo que considera un conformismo dentro de sus propias filas.
Fuente: LDT G – tucumandespierta

