El ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, protagonizaron un fuerte enfrentamiento durante el vuelo que los trasladó a Tailandia, en el marco de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. El episodio, que trascendió a la prensa especializada, dejó al descubierto las profundas fricciones que atraviesan al equipo económico del Gobierno nacional, un escenario que genera alertas y análisis en los observadores institucionales de Tafi Viejo y todo el país.
El origen del conflicto en el gabinete
Según trascendió en diversos medios, la tensión tuvo su germen en la reunión de gabinete del pasado 5 de octubre. En aquella jornada, Caputo no asistió alegando indisposición, aunque esa misma noche participó de un programa de streaming. Su ausencia fue interpretada en el oficialismo como un error político que avivó las versiones sobre su malestar por la presencia del economista Alberto Ades en el encuentro, donde este último formuló duras observaciones al programa económico oficial.
El nudo de la discusión en el avión radicó en la actitud de Bausili —exsocio de Caputo en la consultora Anker— durante aquella reunión. El silencio del titular de la autoridad monetaria frente a los cuestionamientos de Ades a la política del Gobierno habría sido el detonante de la discusión. La situación escaló a tal punto que el presidente Javier Milei debió salir a ratificar públicamente la continuidad de Caputo al frente del Ministerio de Economía, en un intento por enfriar la crisis interna.
Disculpas y reproches a destiempo
En medio de la tormenta, Ades confirmó que conversó con Bausili durante la reunión de gabinete y le pidió disculpas por sugerir que el ministro de Economía debía responder preguntas a periodistas no alineados con el oficialismo. «Te tomo las disculpas», fue la escueta respuesta de Bausili. Posteriormente, Ades se comunicó telefónicamente con Caputo para disculparse por sus declaraciones y apariciones mediáticas cuestionando la política monetaria. «Alberto, te agradezco mucho la disculpa», habría replicado el ministro, cerrando de manera formal, aunque no del todo tersa, el capítulo.
Desde Tailandia, Caputo aprovechó para lanzar un dardo a los economistas académicos, señalando que «los ponen a escribir en los bancos, pero nunca a manejar inversiones». Para los analistas políticos e institucionales de Tafi Viejo, este tipo de cruce refleja no solo una puja de egos, sino un debate de fondo sobre el rumbo de la política económica. La injerencia de figuras del mercado financiero, como Ades, en la definición de estrategias gubernamentales, expone la complejidad de gestionar un programa de estabilización en un contexto de alta sensibilidad política y económica.
Fuente: LDT G – Contexto Tucumán

