La noche del viernes en el estadio Mario Alberto Kempes tenía todos los condimentos para transformarse en una de esas atracciones que la fecha le regala al fútbol argentino. Instituto, puntero de su zona y firme en su terreno, recibió a un Boca que salió a la cancha con la intención de no dejar pasar la oportunidad de meterse de lleno en la pelea. Lo que pasó a continuación fue un partidazo de manual, con dos empates, reclamos por todos lados y una equivocación que se va a hablar por meses en las mesas de café cordobesas.
La polémica que encendió la noche desde el arranque
El partido arrancó cuesta arriba para el conjunto de la Ribera y la controversia no tardó en adueñarse del escenario. Todo comenzó con una falta que generó tiras y aflojas: Malcom Braida bajó a Alex Luna y el árbitro cobró tiro libre. El centro llegó al área y ahí apareció Giuliano Ceratto, quien saltó apoyando marcadamente las dos manos sobre Marco Pellegrino para bajar el balón y dejárselo servido a Fernando Alarcón. El defensor sacó un zapatazo inalcanzable y decretó el 1-0. Los reclamos xeneizes no se hicieron esperar —con Rodolfo Arruabarrena gritando pidiendo el VAR desde el banco—, pero Leandro Rey Hilfer convalidó la jugada y mandó a sacar del medio sin titubear.
Con la desventaja en el marcador, Boca fue a buscar la igualdad en un terreno hostil, aunque el empate terminó llegando por la vía más insólita que se pueda imaginar. Lautaro Blanco ejecutó un centro pasado desde la izquierda que parecía de control sencillo para Marcos Ledesma. Sin embargo, al momento de descolgar el balón, el arquero de la Gloria cayó de forma grotesca sobre la espalda de un compañero y perdió el esférico en el área chica. Enner Valencia, con la rapidez letal que lo caracteriza, empujó la pelota al fondo de la red y firmó el 1-1. Los futbolistas locales protestaron una supuesta infracción sobre su guardameta, pero tras un breve chequeo entre Rey Hilfer, el asistente Maximiliano Del Yesso y Yamil Possi desde el VAR, se confirmó que Ledesma cayó sin contacto de ningún rival. Era el quinto grito del ecuatoriano desde su llegada a Boca.
El complemento con la misma receta y un final electrizante
El segundo tiempo no necesitó calentarse: antes de los cinco minutos, Instituto volvió a ponerse arriba con una jugada calcada a la del primer tanto. Otra vez centro al área, otra vez rebote y otra vez carga sobre Pellegrino. Esta vez fue Jonatan Galván quien capitalizó y no perdonó. El VAR tampoco intervino, lo que disparó otra vez los reclamos del banco xeneize. Arruabarrena movió el banco de inmediato: metió a Miguel Merentiel y a Leandro Paredes por Enner Valencia —que salió por un golpe en el tobillo derecho— y por Milton Delgado. La mova rindió al instante. Un pase magistral de Lautaro Blanco dejó a Merentiel mano a mano con el arquero y el uruguayo definió de primera para clavar el 2-2 definitivo en una noche que dejó material para debatir en cada metro de las dos hinchadas.
Fuente: LDT – Deportes – 0264noticias




