El Kempes fue testigo de una jugada que quedará grabada en la memoria de los hinchas de Instituto y Boca. Lo que parecía una tarde tranquila para el arquero Marcos Ledesma se transformó en una pesadilla en cuestión de segundos. Un centro de Lautaro Blanco desde la izquierda, sin demasiada potencia, flotó en el área y el uno del equipo cordobés se preparó para atraparlo sin sobresaltos. Pero la pelota le jugó una mala pasada: cayó mal, se le escapó de las manos y quedó servida en el área chica para que Enner Valencia, con la frialdad de un depredador, empujara al gol. El 1-1 definitivo llegó de la manera más insólita.
Polémica y revisión del VAR
Los jugadores de Instituto rodearon al árbitro Leandro Rey Hilfer reclamando una supuesta falta previa. Sin embargo, tras consultar con su asistente Maximiliano Del Yesso y con el VAR a cargo de Yamil Possi, el juez convalidó el tanto. Las repeticiones no dejaron dudas: Ledesma no tuvo contacto con ningún rival. Fue un error individual, de esos que duelen porque no hay excusas. Para el ecuatoriano, en tanto, significó su quinto gol en once partidos desde que llegó a Boca, una cuota que lo consolida como el referente ofensivo del equipo de Rodolfo Arruabarrena.
Un punto que sabe a poco para ambos
El empate deja sensaciones encontradas. Boca rescató un punto en un partido que se le había complicado, pero la irregularidad sigue siendo una deuda. Instituto, por su parte, dejó escapar dos puntos por un error que parecía evitable. La jugada del blooper ya da vueltas en las redes sociales y será tema de debate en las próximas horas. Lo cierto es que el fútbol, una vez más, demostró que la línea entre el héroe y el villano es tan fina como un mal rebote.
Fuente: LDT – Deportes – ole

