En un movimiento que sacude los cimientos de su carrera fuera del campo, Julián Álvarez decidió cortar abruptamente su vínculo profesional con Fernando Hidalgo, el representante que lo guió durante casi diez años. La decisión, confirmada por TyC Sports, llega como consecuencia directa del manejo de las negociaciones que buscaban llevar al delantero del Atlético de Madrid al Barcelona durante el último mercado de pases, una operación que finalmente naufragó y dejó un reguero de tensiones.
El fin de una era y el inicio de una nueva búsqueda
La relación con Hidalgo fue clave en momentos definitorios: desde su salida de River Plate rumbo a Manchester City hasta su posterior arribo a la capital española para vestir la camiseta del Atlético. Sin embargo, el intento de forzar una salida hacia el conjunto catalán terminó por resquebrajar la confianza. Según trascendió desde el entorno del club colchonero, Hidalgo habría sido una pieza central en la estrategia para presionar la transferencia, una maniobra que no solo no prosperó, sino que generó un conflicto institucional de alto voltaje.
Tras la ruptura, Gustavo Álvarez, padre del futbolista, tomó las riendas en la búsqueda de una nueva representación. Las miradas apuntan hacia The Elegant Game, agencia vinculada al exfutbolista argentino Javier Pastore, quien también maneja la carrera de Enzo Fernández. Las conversaciones estarían en una fase avanzada, aunque aún se espera una confirmación oficial.
La negociación que lo cambió todo: 100 millones que no alcanzaron
El Barcelona había situado a La Araña como una de sus máximas prioridades para reforzar su delantera. Según reportó The Athletic, los blaugranas presentaron una oferta cercana a los 100 millones de euros, una cifra que el Atlético de Madrid consideró insuficiente para desprenderse de su joya argentina. El contrato de Álvarez se extiende hasta 2030 y cuenta con una cláusula de rescisión estratosférica, cercana a los 500 millones.
La situación se envenenó rápidamente. Las diferencias en el modo de llevar los contactos, sumadas a declaraciones públicas de dirigentes de ambos clubes y el expreso deseo del jugador de vestir la camiseta azulgrana, elevaron la temperatura al máximo. El Atlético llevó sus quejas ante la Real Federación Española de Fútbol y la FIFA, decidiendo finalmente cerrar cualquier posibilidad de negociación con el Barça por el delantero.
Consecuencias en el vestuario y en la grada
El episodio dejó secuelas palpables en la relación de Álvarez con el club, el entrenador Diego Simeone y un sector de la afición colchonera. El delantero afrontó un inicio de temporada con minutos limitados y bajo el escrutinio de una hinchada que no olvida su intención de marcharse. Mientras el club intenta recuperar la normalidad, el jugador debe reconquistar su espacio deportivo en un vestuario marcado por el ruido del mercado de pases.
En paralelo, con la albiceleste, Álvarez mantiene un rol protagónico. Durante la última ventana internacional de octubre fue titular ante Bolivia, participó contra Benín y anotó un gol en la goleada 7-0 sobre Burkina Faso. En la Copa del Mundo de 2026, disputada este año, acumuló ocho presencias (cinco como titular), 602 minutos en cancha y un tanto clave en los cuartos de final frente a Suiza.
Fuente: LDT – Deportes – eltribuno

