El pasado domingo 27 de septiembre, la avenida Raúl Alfonsín, en el corazón de Lomas de Tafí, fue escenario de un nuevo episodio de inseguridad vial que reavivó el debate sobre el control policial en la zona. Una multitud de motociclistas y ciclistas copó el tramo comprendido entre las calles José Enrico y Jaldo, realizando picadas y generando un caos sonoro con bocinazos que alteró el descanso del fin de semana.
La crónica de los hechos y la demora en el operativo
Las imágenes difundidas en redes sociales por Susana Ponce, referente camperista del sector, evidenciaron la magnitud de la concentración. Ante la ausencia de efectivos en el lugar, la vecina debió trasladarse personalmente a la comisaría de Lomas de Tafí para solicitar asistencia. Si bien finalmente arribó un patrullero y cuatro efectivos motorizados, la presencia policial se materializó una vez concluida la mayor parte del desorden. La prevención tiene que llegar antes, no después, sostuvo Ponce en sus declaraciones, marcando una deficiencia en el despliegue de seguridad municipal y provincial.
Un reclamo por orden sin estigmatizar a la juventud
El planteo vecinal no busca criminalizar el esparcimiento juvenil, sino exigir políticas de estado que garanticen la seguridad pública. Ponce fue tajante al respecto: No estamos en contra de los jóvenes, estamos reclamando algo básico: orden, prevención, seguridad, para poder disfrutar de un domingo de descanso. Esta postura equilibra la necesidad de contención social con la imperiosa obligación del Estado de resguardar la integridad física de los ciudadanos.
La advertencia de la referente vecinal se dirige directamente a las autoridades de Tafí Viejo, cuestionando la reactividad del sistema de seguridad frente a la proactividad que exige la realidad barrial. Vecinos y autoridades de Tafí Viejo, no esperemos una tragedia para reaccionar, advirtió, formulando una pregunta que resuena en el debate político local: ¿Cuánto falta para que una maniobra peligrosa, una moto, una bicicleta o una riña entre jóvenes termine con alguien gravemente herido y las autoridades reaccionen?.
Este episodio expone una problemática recurrente en el conurbano tucumano, donde la ocupación del espacio público para prácticas de riesgo exige una revisión profunda de los protocolos de patrullaje. La exigencia de una presencia estatal anticipada se consolida como el eje central del reclamo, dejando en claro que la tolerancia social hacia la improvisación en materia de seguridad ha llegado a su límite.

