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De la tumba al cielo: el hat-trick de Valencia resucitó a Boca y lo mandó a semis

Perdía 2-0 en Rosario, pero una segunda parte de ensueño del ecuatoriano Enner Valencia, autor de los tres goles, le dio una remontada épica ante Racing y el pasaje a semifinales de la Copa Argentina.

De la tumba al cielo: el hat-trick de Valencia resucitó a Boca y lo mandó a semis

La historia ya estaba escrita. O al menos eso creían los 40 mil en el Gigante de Arroyito y los millones frente a las pantallas. Boca, con la cabeza gacha, caminaba hacia la eliminación. Abajo 2-0 contra un Racing sólido, el tiempo se consumía y la Copa Argentina se despedía. Pero el fútbol, ese mago impredecible, guardaba en su manga un acto final de pura locura. Enner Valencia, el hombre que había entrado desde el banco, firmó en 23 minutos un hat-trick para la eternidad, volteó el partido 3-2 y catapultó al Xeneize a las semifinales en una de las remontadas más dramáticas que se recuerden.

El naufragio inicial y la chispa de la fe

El partido comenzó como una pesadilla para la visita. A los 18 minutos, Gastón Lodico convirtió un gol olímpico directo desde el córner que dejó paralizado a Leandro Brey. Boca buscó, pero le faltó puntería. Y en el arranque del complemento, Adrián Martínez apareció para clavar un segundo golazo que parecía el clavo final en el ataúd. 2-0. Racing administraba, Boca se ahogaba. Fue entonces cuando Rodolfo Arruabarrena, con el partido al borde del precipicio, jugó sus cartas: sacó a Sebastián Villa y, sobre todo, a Enner Valencia. Una decisión que cambiaría el destino de la noche.

El huracán llamado Enner

El reloj marcaba 72 minutos cuando llegó el destello de esperanza. Un córner de Lautaro Blanco encontró la frente poderosa de Valencia: 2-1. El Gigante, que rugía por la Academia, de pronto sintió un murmullo de alerta. Boca, ahora, creyó. Presionó, empujó, y a los 79 minutos, en otra jugada aérea tras un rebote, el mismo Valencia, otra vez de cabeza, estampó el empate. 2-2. El partido, que había sido un paseo racinguista, se transformó en un ring de boxeo. La tensión cortaba el aire. Y cuando todos mentalizaban los penales, en el minuto 95 de agonía, llegó el golpe de gracia. Una última pelota al área, otra vez el ecuatoriano elevándose como un águila, y un cabezazo imparable que desató el éxtasis xeneize. El hat-trick más heroico le daba la vuelta olímpica al marcador.

Con este triunfo cardiaco, Boca no solo avanza a semifinales de la Copa Argentina, sino que inyecta una dosis monumental de moral para lo que viene. Arruabarrena encontró en Valencia a su hombre providencial, un delantero que en media hora escribió una epopeya. Racing, por su parte, se va con la amargura de haber tenido el triunfo en la mano y verlo esfumarse por la ferocidad de un rival que se negó a morir. La Copa Argentina tiene un nuevo capítulo de leyenda, y se escribe con el nombre de un ecuatoriano que llegó para resucitar a un gigante.

Fuente: LDT – Deportes – 0264noticias

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