La Bombonera aún vibra con el eco de los tres goles de cabeza de Enner Valencia. La remontada ante Racing no fue solo un clásico para el recuerdo; fue la confirmación de que Boca Juniors, bajo el mando de Rodolfo Arruabarrena, tiene el pulso firme y la ambición necesaria para pelear por todo lo que queda de 2026. Con el pase a semifinales de la Copa Argentina ya en el bolsillo, el cuadro xeneize mantiene una posibilidad concreta de cerrar el año con hasta cinco títulos en las vitrinas, un escenario que enciende la ilusión de una hinchada sedienta de gloria, especialmente internacional.
El sueño continental, más cerca que nunca
Todos los cañones en la Ribera apuntan, primordialmente, a romper una sequía de 18 años sin trofeos internacionales. El camino en la Copa Sudamericana ha sido convincente: eliminó a O’Higgins de Chile, Recoleta de Paraguay y a un gigante como San Pablo en cuartos de final. Ahora, en semifinales, deberá medirse ante el Vasco da Gama de Brasil, con la ventaja de jugar la ida en casa. La gran final está pactada para el 21 de noviembre en Barranquilla, Colombia, donde el rival podría ser Atlético Mineiro o Montevideo City Torque. Es la obsesión máxima y el motor de esta campaña.
El abanico local: múltiples caminos hacia la gloria
Pero el horizonte de Boca es mucho más amplio. En la Copa Argentina, tras un sufrido paso por penales ante Vélez y el épico triunfo ante Racing, ahora espera en semifinales a Banfield. La final está programada para el 4 de noviembre. En el plano local, el equipo ocupa la quinta posición en el Torneo Clausura, con 17 puntos y seis fechas por delante para buscar la mejor ubicación de cara a los playoffs, cuya final será el 12 de diciembre. Paralelamente, en la Tabla Anual, el triunfo ante San Lorenzo lo dejó tercero con 47 puntos, acechando de cerca a Vélez (48) e Independiente Rivadavia (51). El primero de esta tabla se corona campeón de la Liga Profesional y otorga un boleto directo a la Libertadores 2027.
Y hay un quinto objetivo en el radar: el Trofeo de Campeones 2026. Para disputarlo, Boca debe consagrarse campeón del Torneo Clausura, lo que le daría el derecho a enfrentar al campeón del Apertura, Belgrano de Córdoba, en una gran final. Cada uno de estos logros, además del prestigio, acerca al club a la ansiada Copa Libertadores del año próximo. Con un plantel que responde en los momentos clave y una dirigencia que exige resultados, el Xeneize transita una seguidilla exigente con la moral por las nubes. El mensaje es claro: no se conforma con una sola chance; va por todas.
Fuente: LDT – Deportes – ole

