En el escenario económico actual, donde el empleo formal se contrae, surgen historias de resiliencia que transforman la adversidad en oportunidad. En Tafí Viejo, Yessica Cambero personifica esta narrativa: de la desocupación a liderar un negocio gastronómico que en solo seis meses escaló de amasar 6 kilos de harina semanales a casi 50, con planes concretos de expansión territorial. Su emprendimiento, Manos a la Masa, nació en marzo como una respuesta a la falta de oportunidades laborales y hoy se perfila como un caso testigo de la microeconomía local en ascenso.
De la cocina familiar al horno pizzero
El punto de partida fue modesto pero decidido. «Salí a buscar y, en la situación que está atraviendo el país, no conseguía laburo. Y decidí emprender con pizzas», relató Cambero en declaraciones al programa La Mañana de Dale, de FM Dale 104.7. Comenzó con apenas 2 kilos de harina el primer día; las ganancias inmediatas le permitieron incrementar a 6 kilos al día siguiente. Hoy, la escala demanda una amasadora de 20 kilos y el reemplazo del horno doméstico por uno pizzero profesional. La operación, que aún gestiona en solitario desde su domicilio en el barrio Nicolás Avellaneda, combina producción puerta a puerta, envíos a rotiserías y comercios, y atención de pedidos para eventos.
Calidad como estrategia y una mirada regional
El menú se sostiene en clásicos de alta demanda: especial, napolitana, fugazzeta, de salame, de choclo y huevo, y dos versiones de americana. Cambero enfatiza un principio rector: «Uso mozzarella en todas mis pizzas, porque mi idea no es solo vender: primero la imagen y después el sabor». Esta apuesta por la calidad parece ser el motor del crecimiento orgánico y la fidelización de la clientela. Con horarios extendidos –de 10 a 14 y de 20:30 a 00:30, de miércoles a lunes–, el negocio ya proyecta salir de los límites de Tafí Viejo. La emprendedora confirmó que antes de diciembre buscará llegar a Lomas de Tafí, Villa Carmela, San José y San Miguel de Tucumán.
El camino, admite, no está exento de obstáculos. «Va a haber días buenos y días malos. Lo importante es no abandonar», reflexionó. Su historia condensa un fenómeno más amplio: la capacidad de adaptación y la búsqueda de nichos en la economía de proximidad. Mientras organiza la logística para la expansión, Manos a la Masa opera como un ejemplo tangible de cómo una idea sencilla, ejecutada con rigor y sello propio, puede germinar y crecer incluso en contextos complejos, aportando no solo un producto, sino también un modelo de autogestión inspirador para el sector emprendedor local.




