Con un llamado a la unidad por encima de las diferencias y un planteo concreto sobre la lucha contra la pobreza y el desempleo, el gobernador Osvaldo Jaldo cerró su participación en los actos centrales por el 24 de Septiembre en San Miguel de Tucumán. Tras presidir el homenaje cívico-militar en Plaza Belgrano y encabezar la procesión de la Virgen de la Merced hacia la Catedral, el mandatario utilizó su intervención al final de la misa para trazar un puente entre la fe, la historia y las urgentes demandas sociales del presente.
Un pedido concreto en un día simbólico
“Pidámosle a la Virgen trabajo, unión y que dejemos los egoísmos de lado”, expresó Jaldo ante las autoridades y fieles congregados en Plaza Independencia. Su mensaje, pronunciado en una fecha que conmemora la Batalla de Tucumán de 1812, no se quedó en lo abstracto. El gobernador delineó dos batallas prioritarias para la provincia: “La primera batalla es contra la pobreza”, afirmó, refiriéndose al dato oficial difundido ese mismo día. “La segunda batalla es conseguir más empleo genuino para nuestra gente y lograr que los ingresos permitan vivir dignamente”. Para ello, reclamó un esfuerzo conjunto: “Es una lucha grande que debemos dar entre todos, sin diferencias políticas ni personales: Gobierno nacional y gobiernos provinciales trabajando juntos”.
Historia, fe y un llamado a la acción conjunta
Jaldo apeló al legado histórico tucumano para reforzar su llamado a la unidad. Recordó la alianza entre Manuel Belgrano y el gobernador criollo Bernabé Aráoz durante la batalla que se conmemora, presentándolo como un antecedente de colaboración crucial para el destino nacional. “Debemos imitar a nuestros próceres y valorar el rol fundamental que tuvimos los tucumanos en la historia argentina”, sostuvo. Por su parte, la intendenta capitalina, Rossana Chahla, coincidió en el tono al destacar el carácter comunitario de la celebración y expresar el anhelo de “llevar paz a cada vecino” y trabajar por “la convivencia armónica”.
El mensaje del arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez, durante la homilía, resonó en la misma frecuencia social. “Tenemos que ser cercanos a cada hermano, especialmente a todo hombre o mujer que sufre, al que está cautivo por el dolor, el sinsentido, la angustia, la desesperación, la violencia, la pobreza, la adicción o el abandono”, expresó. Sánchez convocó a “achicar distancias, dialogar, encontrarnos, perdonarnos y acercarnos”, vinculando esta misión con la preparación para la próxima visita del papa León a la Argentina.
El acto congregó a todo el arco político-institucional provincial, incluyendo al vicegobernador Miguel Acevedo, el presidente de la Corte Suprema Daniel Leiva, ministros, legisladores y jefes de las fuerzas de seguridad. La ceremonia, que fusionó lo cívico, lo militar y lo religioso, sirvió como escenario para un discurso que, más allá del marco festivo, puso sobre la mesa las tensiones y los desafíos económicos que atraviesa la provincia, emplazando a una acción colectiva que aún debe demostrar su efectividad en los hechos.
Fuente: LDT G – comunicaciontucuman

