Más que un puente, un símbolo de identidad colectiva. Así se perfila la obra que avanza sobre la Avenida Constitución en Tafí Viejo, donde el hormigonado de la base occidental marca un hito tangible en un proyecto que trasciende lo estrictamente vial. La administración local, con la intendenta Alejandra Rodríguez a la cabeza, ha decidido enhebrar infraestructura con participación ciudadana, proponiendo que sean los propios vecinos quienes definan, mediante votación, los emblemas que ornamentarán la estructura.
Una obra que busca dejar huella en el paisaje urbano
El proyecto no se limita a resolver un problema de conectividad o circulación. Según explicaron desde la Secretaría de Obras Públicas, a cargo de la arquitecta Florencia Vidal, la iniciativa incorporará una obra de arte compuesta por placas dedicadas a referentes locales. Esta decisión convierte al puente en un potencial punto de referencia cultural, un lugar que narrará visualmente la historia y los valores de la comunidad taficeña. La obra física, que ya consumió 48 cubos de hormigón en esta primera etapa, se complementa así con una capa simbónica de construcción social.
La participación vecinal como pilar fundamental
«Queremos que los vecinos se sumen a la votación que se realizará la semana que viene, porque todos son parte de este gran proyecto», afirmó la intendenta Rodríguez durante la supervisión de los trabajos. Esta convocatoria, anunciada para los próximos días, busca legitimar la selección de los emblemas y reforzar el sentido de pertenencia. La arquitecta Vidal, por su parte, destacó el diálogo mantenido con la comunidad: «Después de las reuniones con los vecinos, estamos agradecidos por su disposición y la paciencia. Ellos saben que esto es una mejora para la vida cotidiana del taficeño».
El enfoque del municipio apunta a una gestión que combine la eficiencia técnica con la sensibilidad social. Al ceder parte de la decisión estética a la ciudadanía, se busca que el puente no sea percibido como una imposición desde la autoridad, sino como un logro colectivo. Esta estrategia puede influir en la posterior apropiación del espacio y en su cuidado, generando un vínculo emocional entre los habitantes y la infraestructura.
De esta manera, Tafí Viejo avanza en un modelo de obra pública que integra dimensiones usualmente separadas: la funcionalidad del hormigón y la potencia del símbolo. El resultado final aspira a ser más que un canal para vehículos; pretende ser un espejo de la comunidad, un lugar donde cruzar el río también signifique atravesar un recorrido por la identidad local, elegida por sus propios protagonistas.

