El Complejo Julio Piossek, en El Cercado, departamento Monteros, fue escenario anoche de una vibrante demostración de cultura viva. Más de 10.000 personas colmaron el espacio para ser parte de la 17° edición del Festival Provincial de la Randa, un evento que trasciende lo festivo para convertirse en un acto de reafirmación identitaria. La presencia de autoridades provinciales y locales, encabezadas por el ministro Regino Amado en representación del gobernador Osvaldo Jaldo, marcó un claro respaldo oficial a estas expresiones de raigambre popular.
Un tejido que une comunidad y gobierno
La ceremonia contó con una amplia representación del gabinete y la dirigencia política tucumana. Junto al ministro Amado, estuvieron el ministro del Interior, Darío Monteros; la diputada nacional Gladys Medina; intendentes como Francisco “Panchito” Serra (Monteros) y Francisco Caliva (Tafí del Valle); y el presidente del Ente Tucumán Turismo, Domingo Amaya. Esta convergencia de figuras en un evento comunitario no es un dato menor: evidencia una estrategia de gestión que busca acortar distancias y legitimar su acción en el territorio a través del acompañamiento a las tradiciones.
Más que un festival: economía, arte y legado
El eje del festival es una artesanía textil única, la randa, una técnica de tejido en telar que es patrimonio cultural de El Cercado. Este evento funciona como vitrina y motor económico para las numerosas familias y artesanas, principalmente mujeres, que mantienen viva esta técnica ancestral. La noche no solo fue de música y espectáculos; también fue una feria de producción. Emprendedores, productores y expositores tuvieron la oportunidad de comercializar sus trabajos, inyectando dinamismo a la economía local y demostrando que la cultura puede ser un sector productivo sostenible.
Desde la óptica gubernamental, el apoyo a este tipo de iniciativas se enmarca en una política de preservación del patrimonio intangible. El mensaje oficial destacó el valor de «acompañar las iniciativas que nacen en las comunidades», permitiendo no solo salvaguardar tradiciones, sino también generar espacios de encuentro social y reconocimiento al trabajo de los portadores culturales. En un contexto donde la globalización amenaza con homogenizar expresiones locales, festivales como este se erigen como barreras de resistencia y orgullo, con el Estado asumiendo un rol de facilitador y promotor. El éxito de convocatoria de esta edición consolida al festival como un hito cultural ineludible en el calendario tucumano.
Fuente: LDT G – tucumandespierta

