Un clima de alta tensión se respira en el Instituto Agrotécnico Obispo Colombres de Tafí Viejo. Lo que comenzó como un operativo para retirar teléfonos celulares de los alumnos escaló rápidamente en una profunda crisis institucional, con denuncias de daños a los dispositivos, amenazas de sanciones y un enfrentamiento abierto entre la comunidad educativa y la dirección del establecimiento.
El Procedimiento que Encendió la Mecha
El malestar se agudizó tras una jornada en la que se requisaron mochilas y se procedió a la incautación de teléfonos móviles. Los estudiantes relatan que el procedimiento fue intimidante y que varios de sus aparatos sufrieron daños, incluyendo módulos y cámaras rotas. La normativa que restringe el uso de celulares en clase es conocida, pero el método empleado para su retiro fue lo que encendió la mecha del reclamo. "Hay teléfonos que tienen el módulo roto, cámaras rotas", relató uno de los alumnos, quien prefirió mantener su identidad en reserva por temor a represalias. Otro estudiante enfatizó la necesidad de los dispositivos para comunicarse con sus familias en caso de emergencia, cuestionando la falta de protocolos de contacto con los padres.
Disputa Institucional y Voces Silenciadas
El conflicto trasciende la cuestión de los celulares y pone de manifiesto una profunda grieta en la conducción del colegio. La vicedirectora, María de los Ángeles Rearte, se encuentra en un enfrentamiento directo con el rector Fabio Moya, a quien acusa de retener documentación esencial para su cargo. Rearte ha recurrido a instancias superiores, como Educación Privada y el Ministerio de Educación, para destrabar la situación institucional, argumentando que el rector tiene un "mandato vencido". Docentes como Juana Rodríguez y Marcos Cabral se sumaron a las denuncias, describiendo un "clima enrarecido" y "sentimientos de persecución laboral". La disputa, según señalan, se remonta a la elección de autoridades de la cooperativa, con cuestionamientos sobre la legitimidad de la continuidad de Moya en el cargo. En medio de este torbellino, una alumna que integraba un Consejo de Adolescentes fue sancionada con tres días de suspensión tras difundirse un audio suyo alentando a sus compañeros a reclamar. "Me sancionaron a mí, me callaron", expresó entre lágrimas, evidenciando el temor a represalias y la censura.
La comunidad educativa realizó una sentada en respaldo a la vicedirectora, mostrando un frente unido ante lo que consideran un manejo autoritario. A pesar de que la vicedirectora Rearte respaldó el derecho de los alumnos a expresarse pacíficamente y les permitió regresar a clases, el conflicto se mantiene latente. La tensión persiste y no se descarta que la situación escale en las próximas horas, dejando al descubierto las fracturas internas y la urgencia de una intervención clara por parte de las autoridades educativas para restablecer un ambiente de normalidad y respeto en la institución.




