El reclamo soberano por las Islas Malvinas cobró un nuevo impulso con la decisión del presidente Javier Milei de reactivar la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia, un proyecto estratégico que había quedado estancado durante los últimos años. Mediante un decreto, el Ejecutivo reasignó $218.000 millones al área de Defensa, destinando la mayor parte a esta obra y a la Base Antártica Conjunta Petrel.
Un proyecto con historia y demoras
La base, cuya primera piedra se colocó en 2022 durante la gestión de Alberto Fernández, apenas registra un 9,13% de avance físico. El diseño contempla un muelle de 1050 metros, instalaciones logísticas y un comando operativo, con una inversión estimada entre US$300 y 500 millones. Sin embargo, tras cuatro años, solo se completaron movimientos de suelo y algunas fundaciones.
Financiamiento y cooperación internacional
El Gobierno asegura que los fondos provendrán de reasignaciones presupuestarias internas, descartando financiamiento externo. Esto ocurre pese a la visita de la generala estadounidense Laura Richardson en 2024, que generó especulaciones sobre una posible cooperación militar. El Ministerio de Defensa insiste en que se trata de una base exclusivamente argentina.
Con esta movida, Milei busca mostrar avances concretos en una obra clave para la proyección antártica y la defensa del Atlántico Sur, mientras refuerza su discurso soberano sobre Malvinas. El desafío ahora es ejecutar los fondos con eficiencia para sacar al proyecto de su prolongado estancamiento.
Fuente: LDT G – Contexto Tucumán

