Deporte

Los 17 paraguayos de Atlanta: la apuesta loca que nació entre balas y fútbol

En plena Guerra del Chaco, el Bohemio armó un plantel histórico con jugadores que huían del conflicto. Una jugada que terminó en fracaso, pero que dejó marcas imborrables en el fútbol argentino.

Los 17 paraguayos de Atlanta: la apuesta loca que nació entre balas y fútbol

En 1932, mientras la Guerra del Chaco convertía el Noreste argentino en un campo de batalla, Club Atlanta —entonces último en la tabla y sin descenso que lo acechara— tomó una decisión que desafiaría cualquier manual de sentido común: traer nada menos que 17 jugadores paraguayos en una sola temporada.

La huida desde la yerba mate hacia el Gasómetro

La historia arranca con el olor a pólvora. En octubre de 1931, el avance de las tropas bolivianas sobre territorio guaraní desató una crisis que dejó estudiantes muertos y actividades suspendidas. El fútbol paraguayo, amateur por entonces, quedó relegado. Fue ahí cuando Pedro Martínez —el legendario half de Huracán y la Selección que había vivido en la región— le avisó a la dirigencia de Atlanta que había jugadores varados con sueños de futuro. Desde la calle Humboldt salió la búsqueda que cambiaría la temporada.

Llegaron un 6 de junio, después de casi una semana de viaje, y al día siguiente ya firmaban su pase. Pero el unboxing tuvo sorpresas: Romildo Etcheverry, defensor internacional, cambió Atlanta por Boca antes de jugar. Y de los 16 restantes, varios eran en realidad misioneros de Posadas que aprovecharon la volada disfrazados de guaraníes. Ni Fabrizio Romano ni Transfermarkt existían, pero el negocio ya era récord: 60 futbolistas utilizados en 34 partidos, con 9 arqueros distintos.

El debut soñado y la caída libre

El 12 de junio, fecha 14 del torneo, nueve paraguayos saltaron a la cancha en el Cajoncito de tablón. Crítica, el diario más popular del momento, lo bautizó como «Atlanta o la Liga de las Naciones». Pero la realidad fue cruel: siete derrotas al hilo, un 3-0 con River que significó la octava caída seguida, y 82 goles en contra al final del campeonato. Atlanta terminó último, en el puesto 18 de 18.

La prensa se dio vuelta rápido. Ultima Hora los masacró: «Vulgares paperos», «un bluff», «no pueden competir en Primera». El furor se apagó como un chipacito caliente. Algunos volvieron a su tierra, otros cambiaron de club, y unos pocos hicieron carrera: Tranquilino Garcete jugó 51 partidos y fue vocal de la CD en los ’60; Sosa Largo metió 11 goles y pasó por Argentinos y Racing; Munt llegó a Boca y Estudiantes, y sus últimos días los pasó alentando en el renovado León Kolbowski.

Hoy, Atlanta 2026-27 tiene algo que aquellos Bohemios de 1932 no pudieron tener: un plantel 100% nacional. Chacarita no puede reclamar puntos por exceso de extranjeros porque nadie lo hace. Pero la leyenda de los 17 paraguayos quedó grabada en los archivos como la jugada más bizarra y grandiosa del fútbol argentino: una apuesta que nació entre balas y fútbol, y que aunque no dio resultados en la tabla, conquistó un lugar imborrable en la historia del deporte.

Fuente: LDT – Deportes – ole

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