Tras meses de investigaciones y demandas colectivas, Meta ha llegado a un acuerdo con los fiscales generales de varios estados de Estados Unidos para poner fin a una demanda histórica que acusaba a la empresa de haber diseñado Facebook e Instagram con arquitecturas adictivas, sabiendo los riesgos para la salud mental de niños y adolescentes. El juicio, que se desarrollaba en Oakland, California, ha culminado con un pago de hasta US$16.680 millones a concretarse en diez años y la obligación de introducir cambios vertebrales en las protecciones para menores.
El Acuerdo y sus Consecuencias
Las negociaciones, que dan por finalizado el proceso judicial, establecen que Meta deberá implementar medidas estructurales, como un límite de dos horas diarias de uso combinado entre Facebook e Instagram para adolescentes, con bloqueos automáticos una vez alcanzado ese periodo. Además, se introduce un "modo nocturno" que bloquea el acceso entre medianoche y seis de la mañana, salvo autorización adulta, y se reducirán notificaciones durante el horario escolar. Estas disposiciones buscan que las protecciones no dependan de la voluntad de los usuarios o padres, sino de la propia plataforma.
Responsabilidad Empresarial vs. Modelo de Negocio
El acuerdo marca un desplazamiento de la responsabilidad de las familias a la empresa, reconociendo que el modelo de negocio de Meta, basado en maximizar el tiempo de conexión y recopilar datos, era perjudicial para los jóvenes más vulnerables. Sin embargo, críticos señalan que la resolución no toca el núcleo del modelo, que sigue dependiendo de la publicidad y la captura de atención. Meta ha convocado a TikTok y YouTube a incorporar herramientas similares, argumentando que las reglas deben ser comunes para evitar que los menores migren a otras plataformas.
En definitiva, este acuerdo es un paso significativo hacia la protección digital, pero abre el debate sobre la regulación global de redes sociales y la necesidad de changes más profundos en la industria.

