Crece la tensión en Al Aqsa tras irrupción de más de 3.000 colonos

Más de 3.000 colonos israelíes, liderados por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, irrumpieron en la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén. Durante su presencia en la Explanada de las Mezquitas, un gran número de ellos realizaron oraciones, un acto que va en contra de los históricos acuerdos de 1967. Este suceso, que tuvo lugar el 23 de julio de 2026, coincidiendo con el día de ayuno judío de Tisha B’Av, generó una fuerte condena internacional y denuncias de organizaciones palestinas.

El complejo de Al Aqsa, conocido por la comunidad judía como el Monte del Templo, es un sitio de profunda importancia religiosa, considerado el segundo lugar más sagrado del islam y donde, según la tradición, se levantaron el Primer y el Segundo Templo para el judaísmo. Los acuerdos vigentes desde 1967 establecen que los musulmanes conservan el derecho exclusivo al culto en el lugar.

Tras la visita, el ministro Ben Gvir difundió un video en su canal de Telegram donde afirmó que «los judíos están rezando y sienten que son los verdaderos dueños del lugar», reivindicando un avance de la soberanía israelí sobre el complejo. «En todas partes, la gente entiende que el Estado de Israel es la autoridad soberana. Aún queda mucho por hacer, y con la ayuda de Dios, seguiremos avanzando», sentenció el funcionario.

Según reconstruyeron medios locales, la movilización incluyó a otros diputados del Likud, como Amit Halevi, quien izó la bandera israelí, y Nissim Vaturi. En los patios del complejo, los colonos corearon el himno israelí y también izaron banderas. Al mismo tiempo, las fuerzas de ocupación israelíes implementaron estrictas medidas militares en los alrededores de la Ciudad Vieja y en las puertas de Al Aqsa, restringiendo el ingreso a los palestinos.

Crece la preocupación y las denuncias

La incursión fue interpretada por diversas organizaciones palestinas como un nuevo paso para modificar el delicado equilibrio histórico en uno de los puntos más sensibles del conflicto en Oriente Medio. La Asociación de Académicos Palestinos (AAP), en un comunicado, advirtió que las acciones del gobierno israelí «forman parte de un plan destinado a imponer un mayor control sobre la mezquita de Al Aqsa» y a alterar su «identidad religiosa y jurídica» mediante el incremento de visitas de colonos y la autorización de rezos judíos dentro del recinto.

Reacción internacional

La provocación de Ben Gvir también generó una rápida y contundente respuesta a nivel internacional. La cancillería de Jordania, mediante un comunicado oficial, «rechazó firmemente y condenó enérgicamente las continuas incursiones de funcionarios israelíes, miembros del Knésset y colonos extremistas en la mezquita de Al-Aqsa». El vocero del Ministerio de Exteriores jordano, Fouad Al-Majali, describió estas acciones como «intentos inaceptables de imponer nuevas realidades en la Mezquita de Al-Aqsa/Al-Haram Al-Sharif mediante esfuerzos por alterar su organización actual», y señaló el rol de la policía israelí en facilitar estas acciones.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Turquía también se sumó a las críticas, haciendo un llamado a la comunidad internacional. En un documento oficial, «recordó» que es una «responsabilidad compartida impedir las acciones provocadoras del gobierno de Netanyahu», las cuales, según su visión, «violan el estatus histórico y legal de los lugares sagrados en Jerusalén, en particular la mezquita de Al-Aqsa, que pertenece exclusivamente a los musulmanes».

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