En el pasado mes de junio, las canastas básicas de bienes y servicios en Tucumán registraron incrementos inferiores a la inflación general de la provincia, un dato que, según la Dirección de Estadística local, podría impactar positivamente en los indicadores de pobreza e indigencia. Este escenario ofrece un respiro para los hogares de Lomas de Tafí y toda la provincia, donde el costo de vida es una preocupación constante. Durante el sexto mes del año, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó el 1,4%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó un 0,9% y la Canasta Básica Total (CBT) avanzó un 1,3%.
El informe oficial detalló que una familia tipo necesitó en junio ingresos superiores a $634.725 para no ser considerada indigente, cifra que corresponde al valor de la CBA. Para superar la línea de pobreza, el mismo hogar requirió ingresos por encima de los $1.274.640, equivalentes al costo de la Canasta Básica Total. En términos diarios, esto significó que una familia debió destinar alrededor de $27.175 solo para cubrir su alimentación básica, y un promedio de $42.488 diarios al incluir los gastos mínimos de subsistencia que contempla la CBT. Santiago Costa, a cargo de la Dirección de Estadística, precisó que, en la comparación interanual, la CBA acumuló un incremento del 37,3%, y la CBT, un 35,2%.
A nivel nacional, el contexto de precios de alimentos sigue siendo desafiante. Durante el primer semestre del año, los alimentos y bebidas acumularon una suba del 22,6% en las localidades del interior del país, lo que sigue condicionando el presupuesto de muchos hogares. Este impacto se refleja en el Monitoreo de Opinión Pública de Management & Fit, realizado entre el 12 y el 26 de junio, que reveló que el 40,7% de los encuestados calificó su situación económica personal como mala o muy mala, y el 52,1% reconoció que los ingresos familiares no alcanzan para cubrir los gastos habituales sin dificultades.
La pérdida del poder adquisitivo ha modificado drásticamente los hábitos de consumo de los vecinos. Según el relevamiento, el 84,1% de los consultados afirmó haber cambiado la forma de comprar durante el último año. Entre las estrategias más comunes se encuentran la postergación de adquisiciones no esenciales, el reemplazo de productos de primeras marcas por opciones más económicas y una notable reducción en el consumo de carne, un alimento con alta incidencia en la canasta básica. En paralelo, un informe de la Fundación Colsecor indicó que la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 3,9% durante junio en 30 localidades medianas y pequeñas de siete provincias, y el economista Gerardo Sánchez, asesor de la entidad, advirtió que el Salario Mínimo, Vital y Móvil vigente en junio solo alcanzó para cubrir 16,7 días de alimentación básica para una familia tipo, evidenciando su insuficiencia.
Fuente: contextotucuman

